1. Hermanos universitarios


    Fecha: 14/07/2022, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... dio una mamada lenta, rica, sensual, atrevida y fulminándome con sus ojos negros bien abiertos buscando placer en los míos. Su boca era suave, jugueteaba con su lengua sin vacilar. Me agarraba los huevos, los acariciaba disfrutando del sabor de mi pene recién aseado.
    
    Se puso de pie. Nos besamos allí. Este beso tuvo un carácter descontrolado, febril, devorador y apasionado. Nos estábamos comiendo a besos. Su aliento entre cerveza y verga era muy erótico y no podía denotar otra cosa distinta que a sexo. Sexo puro y salvaje.
    
    - Ven Juan, cómeme, cómeme, ah
    
    Se sentó en el borde del mueble del lavamanos. Su espalda desnuda y tersa se reflejaba en el espejo. No se lo esperaba cuando yo me agaché en ese estrello recinto.
    
    - Ay, ¿qué haces?, ah, hm, Juan, ay si, si.
    
    Mi lengua sin previo aviso buscó y rebuscó entre su tupido pelaje, la carnosidad tibia y húmeda de su vagina ya jugosa. Se la lamí sin titubeos. El olor era intensamente penetrante. Debía estar sudada y sucia de los trajines del día. Me encantaba su olor tan fuerte a mujer. Entre más la lamía, mas me daban ganas de pasar mi lengua por su clítoris y hundir más mis narices en su sexo. Sus gemidos se empezaron a subir de tono.
    
    - Adri, cuidado, baja la voz.
    
    - Ay Juan, sigue, sigue, más, más.
    
    Volví a hundir mi lengua buscando hondo en su vagina. El sabor salado y el olor a hembra era tan insoportablemente excitante que no me controlé y le hice un cunnilingus intenso, desesperante, carnívoro. Lo hice hasta ...
    ... cansarme y asegurarme de que mi hermana experimentara un orgasmo salvaje. El goce la hizo temblar hasta el último de sus cabellos.
    
    Contrajo cada musculo, emitió un aullido ahogado que ella misma intentaba controlar para no despertar a nuestra hermana mayor. Me puse de pie con mi boca mojada de sus flujos vaginales. De los ojos de Adriana salían lágrimas de puro orgasmo. Su cuerpo estaba electrificado. Le puse la punta de mi verga en la entrada de su raja sin penetrar. La dejé que recobrara un poco su compostura y gozara su orgasmo con mis caricias en sus tetas.
    
    Cuando recobró algo de calma, simplemente empuje lentamente mi cadera hacia ella mirando su rostro vencido. Sentí un que mi verga resbalaba suavemente dentro de su raja que quemaba mi piel. Yo sentía su cuerpo tan ardiente, tan prohibidamente ardiente que era imposible detenernos. Mis embestidas iban cobrando cada vez más ritmo y el plap plap plap de mi piel contra la suya intensificaban el ambiente de tensión sexual. El martilleo del mueble del lavamanos contra la pared nos delataba si Laura estuviera despierta. Pero ira difícil parar. Ella me azuzaba a seguir. Me besaba o me hundía mi cabeza entre sus senos para que se los chupara sincronizadamente con el meneo de nuestros sexos.
    
    No se lo pregunté. Sabía por instinto y experiencia con Patricia que el riesgo estaba allí latente. Se la saqué para evitar un embarazo. Ella, al sentirlo, mirar mi rostro contraído de placer y verme masturbarme intuyó que el semen ...
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