-
Enculando a la mujer madura
Fecha: 14/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... esfínter cobró vida propia y se contrajo brevemente para relajarse y volver a apretar a su invasor. Fue como una señal del cielo. Lentamente, el chavalote retrocedió hasta casi salir y volvió a entrar. A pesar de todas las dificultades, o quizás gracias a ellas, el pito de Javier empezó a disfrutar del masaje estrujador del esfínter de Reme. La sensación de liberación era intensa cuando emergía entre el mar de pelos y pomada; Por ello se apresuraba a volver a sumergirse en el negro abismo, a la espera de disfrutar de nuevo de la extracción, y así sucesivamente. Remedios estaba pasando por un mal trago. Había exagerado su experiencia sodomítica, ya que en realidad nunca había recibido un huésped de aquel calibre y longitud por la puerta trasera. Haciendo de tripas corazón, ahogó sus sollozos para fingir gemidos de placer, pero lo cierto es que estaba a punto de tirar la toalla y pedirle a Javier una tregua. Como guiado por un sexto sentido, él detectó que algo no funcionaba y detuvo sus penetraciones sin acabar de extraer el palo del tormento del castigado orificio. Con habilidad dirigió su mano izquierda hacia la chorreante vagina, sin descuidar las caricias al sensible botoncito. Con la otra mano pellizcó suavemente cada nalga, como si estuviera calmando a una yegua salvaje, renuente a la montura. Tras cinco minutos de tratamiento, Reme recuperó el punto de excitación perdido y se empaló de nuevo lentamente. Era mejor dejar a la mujer que se administrara el ...
... castigo a sí misma según su voluntad, así que Javier se colocó en postura estática, amasando cada vez con más vigor las gordas esferas de carne. Pronto Reme gemía, ahora sí, de gusto, penetrándose el ano con el cipote estático, no dejándole introducirlo más allá de la mitad, ni salir del todo al retroceder. Ahora Javier tenía dificultades para contenerse, ya que el placer se contagia y la gruta oscura rebosaba de excitación. Los gemidos de gusto eran ya gustosos de verdad y el chico tenía dificultades para mantenerse estático ante los balanceos lúbricos del tembloroso culo. Ahh!, exclamó mientras empezaba de nuevo a moverse, primero despacio, luego más y más rápido, hasta que el carajo quedó gustosamente enterrado en la estrecha angostura. Muévete, vamos,.. susurró Reme arrebatada de lujuria. ¡¡Vamos, rómpeme el culo!! ¡Lléname de leche! Y no hizo falta repetirlo. Con un bramido titánico, Javier empezó a bombear en serio, con fiereza y sin piedad, como la pedía su madura colega. El esfínter se acoplaba al movimiento del pito, hundiéndose unas pulgadas en las embestidas y dejando entrever un tejido rosado y brillante cuando la polla se movía hacia fuera. Casi a la vez, los dos órganos cobraron vida propia, más allá de los movimientos de sus propietarios. El pene convulsionó en violentos espasmos y el ano se dilató y contrajo dolorosamente, estrangulando a su invasor y ordeñando hasta la última gota del líquido espeso que derramaba. Sin fuerzas para gritar, Javier ...