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Primera vez infiel. Se entrega sin reservas
Fecha: 19/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
Esta es un historia de la cotidianeidad, ama de casa, que ronda los cuarenta, atrapada en la rutina marital, que vive emociones y sensaciones que lee en los relatos eróticos, conformándose con algunos toqueteos culposos. Estaba haciendo fila para pago de un servicio, también ella, ambos rumiando el desagrado y bronca por la pérdida de tiempo, coincidimos en malestar por esta forma de robarnos un tiempo que bien podríamos estar aprovechando en hacer algo útil. La coincidencia de conceptos produjo una risa espontánea, la buena onda tradujo en empatía que nos vincula como viejos conocidos. Nos atienden en ventanillas distintas, coincidimos en el momento de la salida, también en el breve trayecto, ella yendo por el bus, yo por el auto estacionado en las inmediaciones. - La causalidad vuelve a ponernos en el mismo camino… como escrito en el destino, mi horóscopo consignaba que tendría un encuentro agradable... Sabía que mis palabras eran tan solo buscan un tema de conversación, gratificada, acepta el reto, hace que me cree y se deja llevar por mi atrevimiento para ver cómo termina. - Se bien que no me crees, pero te juro por… bueno por algo, que soy totalmente sincero. - No le creo nada, pero me resultó gracioso, por eso le seguí la corriente. - Bueno, como la mañana está bien calurosa, te propongo tomarnos algo fresco y termino de contarte lo que decía mi horóscopo… Estábamos pasando justo delante de un bar, titubeó por aceptar, ese fue el estímulo para ...
... detenerme en la puerta del local y llamarla. - No me vas a dejar aquí haciendo el tonto, tomamos algo fresco y luego cada quien su ruta… - Solo un refresco y me voy. Tuvimos una charla con la gracia del encuentro fortuito y atrevido, ella haciendo algo insólito, aceptar la invitación de un desconocido. Jugando con el tema de horóscopo y el destino dije que podía leer las manos, aprendido de una vieja gitana, recurso viejo pero efectivo, como suele decirse: la curiosidad mató al gato. Ella cayó en la trampera, sabía que se dejó atrapar, ganas reprimidas de la transgresión, esto era solo una travesura del ama de casa que quería vivir. Mansa tendía la mano para dejarme jugar con adivinar el futuro. Sonríe, tranquila y confiada, humedad y temblor indican que la seguridad solo es apariencia, le gusta, para su estándar de transgresión. Fácil deducir, por su aspecto formal, que lleva una vida anodina, sin sobresaltos, estructurada y rutinaria, los hijos en la facu, finde con los suegros, vacaciones en familia, nada que altere la abulia de la repetición. Mis palabras dibujan el perfil de la rutina conyugal, sin atreverse a realizar esas fantasías que rondan en su cabeza. - Cómo te imaginas esas cosas, que puedes saber de mis fantasías, no estás en mi cabeza para saberlo. - No es necesario, lo siento en tu mano, tiembla y está húmeda, sabes que acerté, siento a esta paloma que intenta volar, pero se deja atrapar en mi mano. - Puede volar, suéltame… - Voy a ...