1. Mi ingenua vecina


    Fecha: 20/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Hola. Me llamo David. Acabo de cumplir los sesenta y cuatro años. Nunca he estado casado ni tengo hijos. He dedicado toda mi vida a mi trabajo en una empresa de alimentación, ahora llevo jubilado cuatro años. Cuatro años que he dedicado a mis hobbies. Viajar y el deporte. Siempre e estado haciendo algún deporte, aunque mi trabajo no me dejaba tiempo para tomarme un poco en serio nada. Ahora me dedico a correr cada día. Gracias a ello e podido realizar varias maratones en estos cuatro años. Nueva York, Berlín, Tokio o Madrid, entre otros han sido mis destinos. He aprovechado para visitar las ciudades en donde corro, así mató dos pájaros de un tiro. Viajo y hago deporte.
    
    Mi vida era esa hasta hace dos años, más o menos. Se mudaron al edificio donde yo vivo Alicia y Blas. Alicia y Blas son un joven matrimonio del norte del país. Ella llegó con veinte años recién cumplidos y él con veintitrés. Nada más llegar nos hicimos amigos. Mi puerta era justo la que estaba enfrente de la suya y eso ayudó a que nos fuéramos conociendo más. Como es lógico, yo me ofrecí desde un primer momento a echarles una mano en lo que necesitasen y ellos me lo agradeceiron mucho. No conocían la ciudad, ni esta ni ninguna, pues nunca habían salido del pueblo donde nacieron. Ahora estaban aquí porque la empresa de construcción en la que trabajaba Blas se había mudado a la capital y tal como estaban las cosas no les había quedado otra que mudarse lejos de sus familias y amigos.
    
    Ambos eran muy ...
    ... educados y agradables. Alicia era muy bonita, grandes ojos negros, pelo castaño, labios gruesos, piel oscura y cuerpo de escándalo. Sobre todo destacaban sus tetas y su culo, era imposible no bajar los ojos cuando pasaba por tú lado. Él no era mal mozo pero para nada estaba a su altura. Sus caracteres eran tan distintos como ellos. El hablador, impulsivo y muy extrovertido, ella era mucho más calmada, tímida y sobre todo muy ingenua.
    
    A los pocos meses de su llegada los tres habíamos entablado una bonita amistad. Empecé tomando café alguna sobremesa para luego comer algunos domingos juntos. Así yo supe que se conocían de toda la vida, ninguno de los dos había tenido otra pareja, se habían casado por deseo de sus padres antes de mudarse y sobre todo lo que ambos contaban de sus vidas dejando claro, entre otras cosas, que Alicia era muy ingenua y creída. Ellos habían encontrado en mí durante ese tiempo a una especie de padre, un asesor de confianza. Yo, para ser sincero, me gustaba ella.
    
    Sabía por mí experiencia y sobre todo al saber de la ingenuidad de Alicia, que antes o después tendría la oportunidad de poder sobar aquel culo y aquellas tetas. Sólo era cuestión de esperar. Mis ganas de tener alguna oportunidad con Alicia me habían llevado a algún que otro chasco. Cuando creía que ese día sería, algo se torcia y mi gozo en un pozo.
    
    La mañana del cuatro de marzo empezó como cualquier otro día. Salí a correr temprano, luego compré el periódico debajo de casa y me subí. Cuando ...
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