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Dos primos acaban cogiendo gracias a los padres de ella
Fecha: 25/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... temblando, eché una ojeada, y efectivamente, mi tío estaba empalmado. -¿Espías a tus padres? -De borrachos son muy escandalosos. Se me había jodido el polvo con la madre, pero tenía a mi lado a la hija. Había que tentar a la suerte. -¿Tienes ganas, Rebeca? Se hizo la tonta. -¿De qué? -Ya sabes. -No, no sé. Le cogí una mano y se la llevé a mi polla empalmada. -¿De esta? Salió de la casa y yo salí con ella. -Debía calentarte el culo por lo que acabas de hacer, primo. -Calienta. Parecía que le encantaba la idea. -¡¿Me dejarías?! -Claro que sí. -Promételo. -Te lo prometo. -Volvamos a la fiesta, cuando lleguen mis padres volvemos nosotros a la casa. -¿Y si no vienen? -Vendrán. Volvimos a la fiesta y estuve casi una hora bailando con mi prima. Cuando bailábamos un apretado saltaban chispas. Yo tenía la polla que me subía por debajo del cinturón y ella con lo colorada que acababa después de bailar debía tener el chochito empapado. Cuando llegaron mis tíos a la fiesta, nos fuimos, primero ella y después yo. Al entrar en casa mi prima se colgó de mi cuello y me dio un beso con lengua que parecía que me quería comer la boca. Al devolverle el beso soltó un gemido que creí que se estaba corriendo. Mi prima estaba llenita, era baja de estatura, andaría en un metro cincuenta centímetros, era morena, de ojos marrones y su cabello largo lo llevaba recogido en dos coletas, sus tetas eran medianas, su culo gordito, su ...
... cintura normal y sus caderas generosas. Llevaba puesto un vestido de flores que le daba por las rodillas, calzaba unos zapatos negros de charol con hebillas doradas y llevaba bajo ellos unos calcetines blancos. Le bajé la cremallera del vestido, que la tenía a la espalda y la ropa cayó al suelo. Vi su sujetador blanco, lo vi y no lo vi, ya que lo quitó en un suspiro. Sus tetas medianas eran redondas y tenían pequeñas areolas marrones y pezones gorditos. Se las cogí y se las magreé. Luego las chupé, más no sabía hacer. Mi prima no paraba de gemir. Me agaché. Sus bragas estaban empapadas desde el chochito al culo, las quité. La mesa de la cocina estaba detrás de ella. La cogí por las axilas, la senté sobre la mesa y después la eché hacia atrás. Puso los pies sobre la mesa y se abrió de piernas. Vi su chochito entreabierto con los labios rosados y mojados. Mi lengua al pasar por ellos se fue untando de un líquido con la textura del aceite y con sabor agridulce. Luego lo abrí para ver cómo era un chocho por dentro y vi su pequeño agujerito con algo así como carne dentro de él. Con él abierto lamí y quise follárselo, pero no entraba ni la puntita de la lengua... Lo que le entró a mi prima fue un sofoco que quiso hablar y no pudo. Sus piernas comenzaron a temblar, su cuerpo a sacudirse y volví a sentir en mi boca aquel líquido calentito y con sabor cómo a ostra. Al acabar de disfrutar, me dijo: -¡Me he corrido! -Sí, lo sé. Estás muy rica. Se bajó de la mesa, y ...