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Dos primos acaban cogiendo gracias a los padres de ella
Fecha: 25/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... quitando mi polla de su escondite, me dijo: -A ver si sé hacer lo que le hace mi padre a mi madre. Su mano izquierda cogió mis huevos, y la derecha me masturbó la polla mientras iba entrando y saliendo de su boca donde era acariciada por la lengua... Le duré poco más que a su madre, y cómo ella, se tragó toda la leche. Al acabar, recogió su ropa, y me dijo: -Vamos para mi habitación. Ya en la habitación, quiso lo suyo. -Lo prometido es deuda. Desnúdate. Me quedé en pelotas. Sentada en el borde de la cama y con una zapatilla azul con rayas negras y piso de goma amarillo en la mano, me dijo: -Ven que vas a saber quién soy yo. Fui a su lado y me eché sobre sus rodillas. Me dio con ganas. -¡Plas, plas! -¡A ti te quito yo el vicio de beber, borracho! -¡Joder cómo duele! Yo no bebo, y lo sabes. -¡No lo niegues! -¡Plas, plas, plas! La cabrona se estaba pasando ocho pueblos. -¡Si lo sé no prometo nada! -¡Plas, plas, plas! -Sí sé que te gusta, tonto! -¡Plas, plas! -¿A qué sí? No quise cortarle el rollo. -Sí, me gusta mucho. -¿Quieres romperle el coño a tu cosita bonita? Valiera la pena dejarle disfrutar dando. -Quiero. Tiró la zapatilla, se metió en cama, cerró los ojos, y dijo: -Desvírgame, papá! ¿Papá? Mi prima iba a fantasear con su ...
... padre. Empalmado cómo un burro, me arrodillé entre sus piernas, la levanté por la cintura, le acerqué la polla a su peludo, pequeño y virginal chochito, empujé y entró el glande. -¡¡Diosss!! ¡Me lo rompiste! La saqué cagando hostias, y no porque le doliera, la saqué por qué empecé a correrme. Al acabar de correrme, me dijo: -Ahora acaba lo que empezaste. Me eché encima de ella y entre beso y beso se la fui metiendo milímetro a milímetro. Cuando iba por la mitad tuve que volver a sacarla para volver a correrme fuera. Al volver a meterla se puso ella encima y dándome las tetas a mamar y follándome a su aire y sin abrir los ojos para nada se fue acercando al orgasmo. Al estar a punto sonrió y dijo: -Me voy a correr otra vez, papa. Vi cómo se sacudía, cómo sus gemidos se hacían deliciosamente sensuales, sentí cómo temblaban sus labios en mis labios, su cuerpo en mi cuerpo, cómo su chochito apretaba mi polla y cómo la bañaba con su corrida. Justo acababa de correrse cuando sentí que me venía. Quité la polla. Mi prima la cogió con la mano derecha y chupó mi glande hasta que dejó de echar leche. Al ratito sentimos hablar a sus padres. Se debían aburrir en la verbena y regresaron a casa. Nos vestimos y salimos por la ventana de su habitación, sitió por el que iba a entrar muchas veces. Quique.