1. Memorias inolvidables (cap 19): Los 30 días antes de la fuga


    Fecha: 26/07/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... Clases normales, un examen y a casa a estudiar para el examen de mañana. A estas horas estoy cansado. Me voy a acostar ya.
    
    1 de junio (viernes)
    
    Hoy ha sido una sorpresa el examen. El profesor estaba por peteneras. No quiero decir que me ha ido mal. Creo que me ha ido bien, porque las preguntas eran de sentido común. Con lo difícil que ha hecho la asignatura durante todo el curso, el examen ha sido como agua refrescante de la ducha.
    
    Hoy en la tarde no he salido, he parado por casa desde después de comer. Me ha pedido Mercedes que salga a pasear con ella y con Rosario, las chicas lo necesitan, necesitan compañías y los hermanos no las cuidamos. Me dediqué a ellas y estoy contento por eso.
    
    3 de junio (domingo)
    
    Ayer sábado, Rosario se fue a casa de una amiga y allí permanecerá hasta esta noche. Mercedes se ha quedado a pintar. Es buena chica, pinta mal, pero es su afición y la respeto. Pero nunca le digo que pinta bien, siempre le digo que su estilo es muy suyo, que es como no decir nada.
    
    Yo me fui ayer en la tarde otra vez al sauna a buscar el chico que me hace cosquillas en el estómago y que no lo encuentro nunca. Pienso que si no cejo en mi empeño un día aparecerá. Lo malo es que siempre hay quien quiere marcha y me resulta difícil evitarlo. Y eso me pasó.
    
    Entró un tío grande envuelto en la toalla y se sentó no lejos de mí. Se sentó sin desenvolver la toalla. No apoyaba su espalda en la pared. Me miró un par de veces por varios segundos, las otras miradas ...
    ... fueron muy rápidas y yo lo observaba por el rabillo del ojo, pero las dos más largas también lo miré. Dicen que a la tercera es la vencida y me miró y lo miré fijo y le dije: «¿Sí?» y ya no le quité la vista de encima, aunque de él se podrían hacer por lo menos tres personas como yo, porque estaba fornido, grande, grueso que no gordo, porque tenía el vientre plano pero me lo imaginé encima de mí y yo derritiéndome de la presión de su peso. Me gustó cada vez que me miraba y me quedé mirándole hasta que me volviera a mirar. Lo hizo y me dijo con una voz muy fina, nada que ver con la forma de su cuerpo: «¿Lo hacemos?». Le contesté: «Ganas tengo».
    
    Se levantó, se me arrimó, olí su cuerpo, me gustó su olor fuerte, tanto que se distinguía incluso dentro de la sauna. Se quitó la toalla y la soltó sobre el escalón a mi lado. Miré su polla, magnífica, al menos 24 cms., gruesa, muy gruesa. Detrás una bolsa grande que sobresalía a la polla. Me gustó también. Entonces hice lo que él esperaba, tomé cada cosa con una mano y mientras acariciaba sus huevos gordos, fui acercando mi cara a aquella polla. Sentado al borde de la ancha grada me la metí en la boca y le di mi mamada larga como la sé hacer, hasta que de tanto acariciar sus bolas y pasarle la lengua por el frenillo se vino dentro de mi boca. No le di tiempo a que me la metiera dentro de mi garganta. Se sonrió y se sentó a mi lado. Me besó y buscaba su semen en mi boca, solo pudo encontrar su sabor, no más, ya lo había convertido en ...
«12...567...12»