1. Mi prima Nadia entrega su virginidad a mi hermano… y a mi


    Fecha: 27/07/2022, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    ... sus tetas y las comencé a chupar, sus gemidos eran fuertes, sus manos agarraban su propia cabeza y su cara.
    
    Continué bajando hasta llegar a su clítoris, lo besé y comencé a jugar con mi lengua. No tardó mucho en llegar a un orgasmo. Me corrí, la puse al lado de Joel, de costado y dándome la espalda.
    
    Llevé una de sus manos al pene de él y le mostré como masturbarlo. Cuando hacía el movimiento sola, desde atrás metí mis dedos con cuidado en su conchita.
    
    Nadia: Ah, que lindo se siente. Siento fuego en mi vagina.
    
    Yo: disfruta de tu primera vez.
    
    La puse de rodillas y entre las dos le chupábamos la pija a Joel, que estaba al palo nuevamente. Él nos miraba y nos acariciaba la cabeza. Me puse detrás de ella y le chupaba la conchita al mismo tiempo que ella chupaba la pija de mi hermano. Jugaba con la lengua en su orto y ella movía el culo aceptando el jugueteo. Era tal la calentura que tenía que se dejaba hacer de todo.
    
    Yo: va a ser mejor que vos lo montes a él y manejes el tiempo de bajada.
    
    Nadia: pero, no sé cómo hacer
    
    Yo: vos anda bajando despacio, dale, cuando sientas que se traba, hace un poco más de fuerza para desgarrar el himen.
    
    Mientras lo hacía, yo besaba y acariciaba sus pechos y acariciaba su culo. De pronto se frenó, suspiraba y gemía. Vi como mordía ...
    ... su labio inferior, cerraba los ojos y siguió bajando.
    
    Nadia: Aggg. Creo que ya está.
    
    Yo: bueno, seguí bajando despacio
    
    Nadia: quiero pero es como que no entra, es muy grande.
    
    Yo: entonces, agárrate de las sabanas y bajá con todo.
    
    Así lo hizo y trató de ahogar el grito, pero igual fue fuerte. Respiró hondo y comenzó a subir y bajar. “Ahora, todo es placer, ahora móntalo como a un caballo al galope”. Empezó a subir y bajar, cada vez más rápido, ella misma se apretaba los pechos y lo miraba a Joel con mirada de gata caliente. Él la tomó de la cintura y la bombeaba a lo loco desde abajo. En pocos minutos se derramó en su interior.
    
    Los tres quedamos abrazados en la cama. Los días que quedaron se repartieron entre la playa y la cama, y alguno, solamente la cama. Los tres, o solo ella y yo, o solo él y ella.
    
    Cuando volvimos a nuestra ciudad, cada uno siguió su camino. A veces ella me manda mensajes contando como me extrañaba. Y a Joel. Un día recibí este mensaje:
    
    “El finde voy al pueblo. Espero verlos. Tengo algo para darle a Joel, y si vos te animas se lo damos las dos, que nos haga mierda como le noche que me cogió la boca.”
    
    “Que querés darle?” pregunté
    
    “Mi culo, quiero que me coja por el culo, y vos? Te animas a darle el tuyo”
    
    Mi respuesta nunca llegó… 
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