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Tenía ganas atrasadas
Fecha: 31/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
El vocalista de la orquesta Panorama, cantaba: Despacito, la canción de Luis Fonsi. Ya cayera la noche. La ventana de la habitación de la casa rural estaba abierta. Las gaviotas gallegas con sus graznidos ponían notas discordantes a la canción mientras sobrevolaban el alumbrado de la fiesta. En la habitación se respiraba amor, amor y deseo. Tenía ganas atrasadas. Ganas de ella y ganas de complacerla, de darle más amor del que nadie le pudiera dar. De follarla hasta que se desmayase de placer. Tenía ganas de que desease que el mundo se parase y nos apeásemos de él. Tenía ganas dejar de ser sombra en su sombra para pasar a ser el sol que la iluminase. Diana, mi princesa de cuento, y yo, estábamos desnudos sobre la cama, una cama enorme, de color marrón y madera de roble como todos los muebles de la habitación, las mesitas de noche, el tocador, la mesa, las dos sillas, el tresillo... Hasta la cubitera, donde un par de botellas de champán y dos copas esperaban su turno, era de color marrón y madera de roble. Primer orgasmo. La punta de mi lengua cuan tímido caracol se deslizó de abajo a arriba por la raja del chochito de Diana, una, dos, tres, cuatro, cinco y seis veces, el chochito (¡qué mata negra más hermosa tenía!) se abrió un poco, luego, la lengua, se deslizó de abajo a arriba, por el labio izquierdo, una, dos tres, cuatro, cinco, seis veces, y luego por el derecho otras seis veces. El chochito se iba abriendo como se abre una flor con el calor de la primavera. ...
... La lengua penetró la vagina, y de la garganta de Diana salió un sensual gemido. La volvió a penetrar, una, dos..., hasta doce veces. Luego la lengua subió a la perla, lamí a ambos lados del capuchón y se apretó contra él hasta que el glande asomó la cabecita. Lo lamí y lo chupé. Diana ya componía una balada con sus gemidos. Acto seguido, metí dos dedos dentro de la vagina, y con la misma lentitud de antes acaricié su punto G. Mi lengua lamió el gordo pezón de su teta izquierda unas veinte veces, después aplasté y chupé la teta succionando sobre la areola... Pasé a la otra teta e hice lo mismo, lamer, aplastar y succionar. Sentí como mis dedos se iban encharcando de jugos y cómo el punto G se abultaba. Besé a Diana en el cuello, le mordí los lóbulos de las orejas, la besé en la frente, en los ojos, en la punta de la nariz, en la comisura de los labios, y en la boca, con dulzura. La respuesta de Diana fue devolverme los besos con un beso apasionado, y decir: -Me voy a correr, tío. Presioné hacia arriba los dedos y comencé un rápido mete y saca. Sentí la explosión dentro del chochito y cómo la vagina apretaba mis dedos. Seguí metiendo y sacando. El chochito echaba por fuera, y los dedos chapoteando entre flujos hacían: "¡Chaffff, chaffff, chaffff...! Arqueando su cuerpo, exclamó: -¡¡Me cooorro!! Segundo orgasmo. Al acabar de correrse, y sonando: La vida loca, de Ricky Martin, bajé besando, acariciando, lamiendo y chupando sus pezones sus tetas, su barriguita, su ...