1. El incesto de los incestos


    Fecha: 09/08/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... voy te voy da algo más que un beso.
    
    -Lo sé, ven.
    
    Andrea se quitó el delantal mientras Alfredo iba a su lado. Al tener su boca junto a la de su hermano, le echó las manos a los hombros, hizo que se agachara, y después de llevar su cabeza hasta su coño, dijo:
    
    -Ahí, bésame ahí.
    
    Le dio un beso en el clítoris, le abrió el coño con dos dedos y vio que aún seguía allí parte de la corrida que acababa de echar. Lamió los jugos y después le lamió los labios vaginales. No le tocó el ojete porque aún lo tenía sensible. Enterró y sacó la lengua en su coño varias veces, después lamió de nuevo sus labios vaginales y acto seguido le chupó el clítoris... Se perdió en ese bucle..., bucle del que salió cuando su hermana le dijo:
    
    -Me voy a correr.
    
    Se levantó, la cogió en alto en peso, la llevó hasta la mesa de la cocina, la echó sobre ella y le acercó la cabeza de la polla a la entrada de la vagina. Le bajó la piel al glande y se lo metió.
    
    -¡Dios qué gusto!
    
    Con el glande dentro mojó dos dedos en la lengua y le acarició el clítoris. Andrea cogió el culo de su hermano con las dos manos, tiro de él hacía ella y la polla entró hasta el fondo. Después de un largo mete y saca, le dijo:
    
    -¡Me corro!
    
    Andrea entre gemidos y convulsiones se corrió cómo una loba.
    
    Al acabar le quitó la polla del coño y se la puso en la boca. Andrea la mamó con tantas ganas que ni un minuto tardó Alfredo en correrme en su boca. Luego le dijo:
    
    -¿Acabaré hoy de hacer la tortilla, ...
    ... hermano?
    
    Alfredo le respondió:
    
    -Voy a por el vino tinto.
    
    Volvió de la despensa con dos botellas de tinto del país. Andrea giró la cabeza, Alfredo la miró y vio que le lloraban los ojos.
    
    -¿Qué te pasa?
    
    -Las condenadas cebollas.
    
    Le miró para la espalda, para el culo y para las piernas. ¡Qué cuerpazo tenía! Cuerpazo al que al echar los huevos batidos, la cebolla y las patatas en la sartén le saltaron un par de gotas de aceite hirviendo. Al sentir las quemaduras se separó de la sartén, y gritó:
    
    -¡Cooona! (¡Cooooño!)
    
    -Quítate de ahí que acabo de hacer yo la tortilla.
    
    Andrea se sentó en una silla. Alfredo moví la sartén para repartir la tortilla y le preguntó:
    
    -¿Le echaste sal?
    
    -Sí.
    
    Poco después estaban comiendo. Seguían desnudos los dos. Andrea ya diera cuenta del vino de su botella, cuando le dijo a su hermano:
    
    -Sabes, si me tocase la primitiva mandaba a tomar por culo todo y tendría un harén cómo tienen los árabes.
    
    -¿De mujeres?
    
    Comió un trozo de tortilla, después un trozo de pan y le respondió:
    
    -De hombres... A ver, ya sé que me llamarían de todo si lo supieran, pero...
    
    -No hay pero que valga, eso no lo podrías tener.
    
    -Camuflado, hombre camuflado.
    
    -¿Y cómo camuflarías una cosa así?
    
    -Comprando un equipo de fútbol. Me los iba a follar a todos.
    
    -Tonta no eres, no. Ibas a tener polla para aburrir.
    
    -La polla nunca aburre, pero bueno -suspiró-, hoy me tengo que conformar con la tuya.
    
    Estaba ninguneando a su hermano, pero ...