1. CON NATALIA


    Fecha: 09/08/2022, Categorías: Incesto Autor: corvus, Fuente: RelatosEróticos

    ... dolor, pero no hice caso. Al primer envión lo penetré con dolor exclamando un grito:
    
    - Ohhh, duele, sí, Ahhh-gemí mientras intensifica el movimiento, miré a la puerta, y vi en la oscuridad a Natalia, sólo con percibir el olor a su sexo, su aroma después de su sesión llegué al orgasmo -Ohhh, sí- y con esas palabras caí entre las sabanas rendida de cansancio.
    
    Tuve sueños eróticos con Natalia, sentía que mi sexo era penetrado, sentí gemidos salir de mis labios, su boca en mi sexo, sus dedos penetrando en mi ano, el roce de sus senos en los que paraditos temblaban al contacto con mi lengua. Después de lo que creo, fue un orgasmo muy húmedo, entré en un limbo con el cual no recuerdo nada de esos sueños.
    
    [...]
    
    La siguiente semana fue muy increíble por un acontecimiento que me cambió por completo, pero de eso hablo luego. Lo pase súper bien en la casa de campo, tenía sesiones deliciosas masturbándome casi todos los días, soñaba con Natalia que me hacía el amor y esos sueños siempre me gustaban. También fui buscando lugares más atrevidos para masturbarme: en la sala, porche, garaje, en el carro allí fue estupendo el orgasmo. La noche que llevaba más o menos una semana lo quise hacer en la cocina, siempre me ha parecido un lugar muy erótico para tener sexo y la casa de mis abuelos, ese era el premio mayor. Así pues, esa noche me arriesgué a hacerlo descaradamente allí, aun sabiendo que ya me había masturbado ese día.
    
    La tentación me llevó a la cocina después que ...
    ... sospeché que ya todos se habían ido a dormir. Usando un plátano para darme mayor placer lo metí en mi vagina y mientras lo gozaba Natalia entró en la cocina, no me importó, más bien ella observándome me excitó aún más. Eran ya las 12:00am y yo tenía las luces de la cocina para tener mayor visión de la experiencia, supongo que Natalia se despertó y percibió la luz en la cocina, bajó a echar una ojeada, y al llegar la escalera comprendió lo que sucedía porque mis gemidos resonaron hasta las escaleras, decidió curiosear y al llegar yo me penetraba por mi raja. Al verla me descaré, me puse a gatas encima del paredón donde me recostaba en dirección a ella, puse mi trasero abriéndomelo, y lubriqué mi ano y el plátano, me lo clavé hasta el fondo dando un gemido de dolor y excitación, al parecer a ella le gustó porque sus ojos brillaron. Yo pasando mi mano derecha por entre las piernas penetré mi vagina, haciendo círculos en mis labios y clítoris. Llegué a un orgasmo perfecto:
    
    - Ohhh, sí, que rico, me duele mi culito... - gemía sin vergüenza. Al voltearme para ver ella ya no estaba allí. Supuse que estaría en su habitación en otra de sus sesiones de placer auto estimulado.
    
    No queriendo molestarla me quedé en la cocina jugueteando con mi cuerpo, pero creo que dormité. Al despertarme, sobresaltada me fui a la cama, ella dormía delicadamente desnuda mostrando mi perdición, me acerqué a ella y empecé a masturbarla, tocando sus senos. Entre caricias llegué a su sexo y comencé a masajear ...
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