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Fin de semana en Londres
Fecha: 15/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... nosotros que nunca haya mentiras. Me empujó encima de la cama, se desnudó, vi su cuerpo, un cuerpo espectacular, y me dijo: -Me voy a dar una ducha. Me había calentado y me dejaba en boxers y con la polla dura. -¡Serás traviesa! Se dio la vuelta, meneó el culo, y sonriendo, me dijo: -Las cosas buenas se hacen esperar. Mientras estaba en la ducha puse un albornoz y pedí una botella de Rioja tinto. Al salir del aseo, solo con una toalla puesta, le ofrecí un copa de vino. Con su eterna sonrisa en los labios, me dijo: -Tú sin el vino no pasas -Hoy es un día de vino y rosas. -¿Rosas? -Sí, tu eres la rosa mas hermosa de mi jardín de sueños. -¿Por qué me dices esas cosas tan lindas? -Por que no sé decirlas mas hermosas. Al lado de la mesa, y junto a la cama, choqué mi copa con la suya, y le dije: -Por nosotros, muñequita. -Por nosotros, bobito. Bebimos un sorbo de vino, posamos las copas sobre la mesa y nos fundimos en un beso que deseé que fuese eterno, uno, por lo dulce, dos, por lo apasionado, y tres, porque me puso la polla dura cómo una piedra. El beso siguió en la cama. Echado a su lado le quité la toalla, mis manos acariciaron sus sedosas tetas y sus pezones. Ariana metió su mano dentro de mis boxers, cogió la polla y me la masturbó. -La tienes dura. -¡Cómo para no estarlo! Estoy acompañado por mi sueño erótico. Puso morritos, y me dijo: -No soy un sueño erótico. -Sí que lo eres. Con el dedo pulgar de mi ...
... mano derecha acaricié el capuchón del clítoris de arriba a abajo, de abajo a arriba y hacia los lados. Mi lengua hacía círculos sobre las areolas de sus grandes y hermosas tetas y lamía los pezones. Ariana, entre dulces gemidos, me dijo: -Muérdeme un poquito los pezones y las tetas, cariño. Mordí sin hacer daño. Ariana seguía masturbando mi polla y ya tenía la mano mojada de mi aguadilla. Bajé a su cuevita. La abrí con dos dedos y vi que estaba cubierta de babitas. La cerré. De su coñito salieron algunos de sus jugos blanquecinos y bajaron hasta el ojete. Lamí los jugos del ojete y del periné sin tocar su coño y bajé besando, lamiendo y acariciando el interior de sus muslos. Le cogí un pie, y lamí la planta haciendo círculos con la punta de mi lengua. Rompió a reír. -¡Me haces cosquillas! De su coño salieron jugos en cantidad. Dejé de lamer la planta, se la acaricié mientras besaba, acariciaba y chupaba cada uno de los dedos y entre ellos. De ese pie fui al otro e hice lo mismo, luego subí besando y lamiendo el interior de los muslos hasta llegar de nuevo a la cuevita, se la volví a abrir con dos dedos. Estaba perdida de jugos. Ariana, me dijo: -Cómela, anda, cómela. No me hagas sufrir más. -Más me hiciste sufrir tú a mi cuando me dijiste que por fin te corrieras en su boca. -Ahora es tuya, anda, cómela. -Date la vuelta. -Eres malo, eres muy malo. Se dio la vuelta. El interior de sus muslos y el ojete estaban mojados de sus jugos. Le abrí las ...