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Fin de semana en Londres
Fecha: 15/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... corrida suya. Al acabar de correrse, me puse encima. Me dijo: -No te corriste conmigo. Le metí un modisquito en el labio inferior, y después le dije: -No me dijiste cuando. -Eso es verdad. ¿Me vas a hacer correr otra vez, gatito? -A eso voy, preciosa. -Dime cosas bonitas. Haciendo palanca con mi culo para rozar su punto G al penetrarla, le dije: -Eres más linda que una puesta de sol. -Dime que me quieres. -Te adoro. -Dame, fuerte. La follé duro. Los muelles de la cama cantaban la Traviata cuando Ariana me dio la vuelta. Quitó la polla del coño, y empapado, me lo puso en la boca. Se puso mandona. -¿De quién querías abusar tú, gatito? La cogí por la cintura con las dos manos y le lamí el ano y el coño. No tardó en decir: -Para, cielo, para que me corro. -El cielo es lo que estoy yo tocando con mis manos. ¡Córrete, muñequita! -¿A qué tu cielo, la muñequita, te ahoga con una corrida, gatito? -Cobardica. Se puso brava. -¡¿Cobardica yo?! Su coñito voló sobre mi lengua y mi nariz, hasta que se paró, apretó el culo y descargó en mi boca. -¡Bebe, gatito! Los jugos de sus corridas eran deliciosos, blanquitos, espesitos, calentitos y con un ligero sabor a orina. Me sabían a gloria bendita. Tendida sobre mí, al ratito, me preguntó: -¿Dónde quieres que la meta ahora? Pide y te complaceré. -Solo queda un sitio. Me ...
... vaciló. -¡Por ahí no! -¿No? -No, tengo cosquillas en los sobacos. Si acaso - la acercó al ojete-. Si acaso por aquí. ¿Quieres que tu gatita la meta en el culo, gatito? -Sí. Se le llenó la boca al decir: -El gatito me salió mariquita. La metió primero en el coñito. La sacó engrasada y la fue metiendo despacito. Con toda dentro del culo, me besó y me preguntó: -¿Te gusta mi culo? -Sí. -Me gusta que te guste. Me folló despacito. Sentía su coñito mojado rozar mi pelvis. Sus tetas desaparecían sobre mi pecho y su boca era un manjar que me dio todo el tiempo. Después de un rato largo, muy largo. Ya ardiendo, me dijo: -Estoy llegando. Dime cosas guarras e insúltame. La nalgueé. -¿A dónde estás llegando, puta? -¡Al cielo, mariquita! -¿No sabia que el cielo estaba lleno de mierda, viciosa? -¡Dame fuerte, cabrón! Le ataqué el culo con fuertes clavadas. Me corría sin remedio. Tuve suerte, ella también se corría. La quitó del culo, la metió en el coñito, y me dijo: ¬-¡Rómpeme el coño! Dicho y hecho. La follé a romper y algo se le debió romper dentro porque se corrió a chorros. Corriéndome con ella, esta vez dejé que se oyeran sus gritos. Que se enteraran cómo se corría una mujer de verdad. Nos quedaba todo el fin de semana y a fe que lo aprovechamos, podría ser la primera y la última vez que estuviéramos juntos. Quique.