-
Fiesta de Pijamas
Fecha: 18/08/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... mío. Todo el mundo se metió en las sábanas de su colchón y se apagaron las luces. Yo me quedé bocarriba pensando en lo ocurrido durante un rato, en el cual ya se escuchaban numerosos y profundos ronquidos. Carlos, que estaba acurrucado con su cabeza en mi dirección, respiraba profundamente, así que supuse que también se había dormido. Suspiré y decidí dormir yo también, total, ya no iba a pasar nada más. Cerré los ojos e intenté relajarme cuando noté la mano de Carlos en mi vientre. Al principio me puse tensa y según empezó a acriciarme la tripa mi respiración se volvió irregular. Poco después noté su respiración en mi mejilla, que también se estaba acelerando con antelación. Sin poder evitarlo, lo besé y ahí estábamos: liándonos en medio del salón de nuestra amiga María con todos nuestros amigos roncando a nuestro alrededor. Los besos cada vez se tornaban más pasionales y su mano iba subiendo a mis pechos, que estaban libres ya que no soportaba dormir con sujetador. Atrapó mi pezón derecho con los dedos y no pude evitar soltar un pequeño gemido que me calló con un profundo y húmedo beso. Me dio uno más casto, me subió la camiseta del pijama por debajo de las sábanas y atacó mi pezón derecho con la boca mientras pasó al izquierdo con los dedos. -Joder Carlos, ya estoy mojada- susurré. Pude notar su sonrisa en mi pezón y continuó con su tarea pero con más intensidad. Succionaba mi pezón y le daba pequeños mordiscos y yo no podía estar más excitada. Quería ...
... provocarle lo mismo, así que busqué con mi mano su polla. Al encontrarla me sorprendí con su gran tamaño, pero eso solo me puso más cachonda. Cuando conseguí acariciarla bien, Carlos tuvo que ahogar un gemido y dejó mis pezones para volver a besarme. Volvió a acariciarme el vientre con su mano y fue bajándola hasta el inicio de mis bragas. Mientras yo metía mi mano dentro de sus calzoncillos y empezaba a hacerle una buena paja, despacio, par torturarle. -Puf, Noelia, me vas a matar. Entonces él también metió su mano en mis bragas y comenzó a arariciarme todo el coño de arriba abajo. -Umm, sí que estás muy mojada. Subió hasta el clítoris y comenzó a acariciarmelo, despacio como yo a él. Se mantuvo un tiempo cambiando de ritmo y luego bajó a la vagina para introducir primero un dedo, luego dos y más tarda tres. Yo estaba disfrutando tamto que no podía callarme los gemidos. Estaba desenado que mis amigos estuvieran tan profundamnete dormidos por el alcohol que no escuchasen nada. Carlos aumentó el ritmo de sus movimientos y yo no tardé mucho en llegar al orgasmo. Solté un gemido más alto que el resto pero prontó me besó para intentar disimularlo. Tras recuperarme un poco de tal orgasmo, seguí masturbándole hasta que él me susurró: -Para que me voy a correr. Yo me reí internamente, cómo si esa no fuese mi intención. Supuse que lo dijo por miedo a manchar las sábanas, así que las levante y metí mi cabeza debajo. No podía ver su pene por la oscuridad pero supe ...