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Daniela mi prima, una pasión prohibida (3)
Fecha: 20/08/2022, Categorías: Incesto Autor: Incester, Fuente: CuentoRelatos
A partir de ahí, mi prima Daniela cambió mucho con mis tíos, estaba más motivada y alegre. Verla desenvuelta, en lo particular algo que me incomodaba era no saber disimular al verme con ese brillo y deseo en la mesa, al comer. Entre mis bromas y ocurrencias, todos reían sin embargo a ella no me quitaba la vista de encima, en un par de ocasiones mi tía se percató, al principio no le pasó nada por la mente, pero al paso del tiempo, ella quería estar más cerca de mí, al ir al cinema todos juntos, yo siempre le di su lugar, era yo caballeroso, con mi tía también, pero ella era mi amor clandestino, éramos inseparables, mi tía creo que pensaba que era simplemente mucha admiración hacía mi de parte de Dany. Me escuchaba en todo, y lo poco que sabía de la vida se lo transmitía, con añoranza pienso que me veía como un sabio. Por las noches al llegar de trabajar, ya muy de madrugada le admiraba al verla dormir, ella sabía bien entre qué hora yo estaría en casa, ya no perdía mi tiempo con la fotógrafa, puesto que en un mal momento me chantajeó y la mandé muy lejos a chingar a su madre, me amenazó decirle a si esposo, bla, bla, bla, lo que me entró por un oído y salió por el otro, por qué la realidad es que era yo un cabroncito, pero tan dócil con mi amada prima Daniela. No perdía tiempo, moría por llegar. Aunque disfrutaba cada momento íntimo con ella, no era mi prioridad. Pero en una noche, se levantó en la obscuridad, estando yo sentado en la cama, se acercó y abrazó del ...
... cuello, me besó tempestivamente. Busqué susurrarle al oído: te extrañé, y esto también. La tomé de la cintura, abracé sus caderas y comencé a manosearle rico las nalgas, mis manos se metían debajo de ese bendito short amarillo, desgarrado, debajo de su blusa de dormir, mis dedos recorrían su piel erizando cada poro, sus montes y sus cimas sumamente erguidas, su aliento cálido. Le hice caso a la cordura, y le dije en forma de susurro: “Mami, no podemos estando todos durmiendo, ven quiero abrazarte!”. La hice sentar en la cama en medio de mis piernas de espaldas a mi, llevé sus manos a mi nuca y simplemente, besé su cuello mientras magreaba sus montes, moldeaba su cintura y caderas con mis manos, untando toda mi pelvis y extremidad en sus asentaderas, la abrazaba con una mano en su seno derecho y mi mano entre su prenda y patita de camello, carnosa con pocos vellos, masajeaba con cuatro dedos su pelvis, mallugando tiernamente su botoncito, el problema es que comenzó a gemir delicioso, coloqué mi mano en su boca ahogando sus gemidos y me dediqué que masajear y masajear, extendiendo mi mano, abarcando ambas ingles, las notas de ese rasgueo emitían gemidos que yo los encerraba y ahogaba, se lo hacía más intenso, metí dos entre esos labios tiernos, húmedos y con el radio de mi mano, en su botoncito sus caderas la traicionaban... Y dediqué los próximos minutos a tener su placer en mi mano, un par de minutos después se contraían sus paredes, sintiendo un leve apretón en mis dedos, ...