1. Follando en la cocina con su marido en cama


    Fecha: 27/08/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Luis Manuel había llegado contento a la casa a su hermano Fernando. Llamó a la puerta y le abrió su cuñada Lola, que estaba vestida con una bata de casa azul que le llegaba a los tobillos. Lola al ver a su cuñado, le dijo:
    
    -Vienes fino.
    
    Luis Manuel sonriendo cómo un tonto, le dijo:
    
    -¿A qué si, cuñada? ¿Cómo está mi hermano?
    
    -Todo lo bien que se puede estar con las dos piernas rotas, pero en el hospital ya no le podían hacer nada más.
    
    Lola y Luis Manuel fueron a la habitación donde estaba Fernando, que era la de matrimonio. Al verlo con la cabeza vendada y las dos piernas escayoladas, le dijo Luis Manuel:
    
    -¿Cuántas veces te dije que debías subir al andamio con paracaídas?
    
    -No estoy para tus bromas, gracioso, estoy muy jodido.
    
    Luis Manuel le dijo:
    
    -Ahora en serio. ¿Qué se siente al volar?
    
    Fernando se cabreó y le dijo a su esposa:
    
    -¡Hazle un café cargado!
    
    Lola le preguntó:
    
    -¿Te lo hago, cuñado?
    
    -Va a ser mejor que sí. ¡Vaya desilusión!
    
    -¿De qué hablas?
    
    -De que venía a darte el pésame y...
    
    Fernando, si se puede levantar, lo come.
    
    -¡Quítamelo de delante, Lola!
    
    Lola tenía veintiséis años, su cabello marrón y largo lo llevaba recogido en una trenza que le caía por un lado de su cuerpo. No llegaba al metro cincuenta ni a los cuarenta kilos. Era delgada, tenía bastante de todo, y era muy bella.
    
    Luis Manuel era un guaperas de veinticinco años, soltero, moreno, de estatura mediana y un putero de mucho cuidado. Le tenía ganas a ...
    ... su cuñada, pero nunca se lo había dicho. Aunque las mujeres esas cosas las saben. Viajara desde París donde trabajaba de camarero para ver a su hermano, y cómo le tenía miedo a los aviones, bebiera para sentirse valiente, luego le metió vino en la casa de sus padres y así andaba.
    
    En la cocina le preguntó Lola:
    
    -¿Te hago el café muy cargado?
    
    -¿Tú cómo lo tomas?
    
    -Solo -habló con su marido-. ¿Quieres un café, Fernando?
    
    Para Fernando, un treintañero moreno de ojos marrones, seco, de estatura mediana y un machista a la antigua usanza, su esposa era una más de sus posesiones y la trataba de aquella manera, por eso Lola ni se inmutó cuando le contestó:
    
    -¡Lava el coño con él!
    
    Luis Manuel le dijo a su cuñada:
    
    -El cabrón te sigue tratando cómo una mierda.
    
    Fernando se mosqueó.
    
    -¡Te estoy oyendo, cantamañanas!
    
    -Lo sé, Fernando, lo sé, por eso te llamé cabrón.
    
    -¡Échale veneno en el café!
    
    Luis Manuel le desató el cordón de la bata a su cuñada, la bata se abrió y vio sus tetas medianas con areolas oscuras y pequeños pezones y su coño peludo. Lola se apresuró a cerrar la bata y decirle en bajito:
    
    -Quieto, Luis Manuel.
    
    Luis Manuel le rodeó los brazos con sus brazos, le metió la lengua en la boca y la morreó. Lola estaba muy nerviosa, excitada y colorada cómo una adolescente en su primer beso. Tener al machista de su marido a unos metros de ella y que su cuñado la estuviese besando le daba un morbo brutal, por eso no le dijo nada cuando Luis Manuel ...
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