-
Mi vecina le toma gusto a follar
Fecha: 28/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... le lanzo un beso y le soltó una sonrisa, él aunque se quería hacer el duro, le devolvió media sonrisa. Sonsoles no conforme con eso, puso morritos y le pidió un beso. El tratando de “imponer” lo que quería le dijo, “Venga déjate de tonterías, hemos quedado que una copa y ya. No fuerces la situación” y ella que no se daba por vencida le respondió con voz mimosa, “Ya no me quieres. No me quieres dar ni un besito. Que malo que eres. Dame un besito, si no, no me voy” Ricardo se puso de pie y se acercó a ella, quiso darle un piquito, pero ella le agarro bien y le dio un beso en condiciones, que se convirtió en un auténtico muerdo muy pasional y aprovecho para tocarle el rabo por encima del pantalón. Cuando se apartó se le notaba una buena erección y ella que le decía, “Que tonto eres algunas veces, te quiero” a él ya le cambio la cara aunque no dijo nada. Ahora ella se echó para atrás y coloco su culo sobre mi rabo, se movió hasta dejarlo entre sus dos nalgas. La abrace por su cintura pero de forma normal. Nos pusimos a hablar los tres, hablábamos de todo y Sonsoles movía con mucho morbo su culo, era una autentica provocadora, como me gustan las mujeres. Cambie una de mis manos y la puse entre sus piernas, moví mis largos dedos y al ser el pantalón elástico, mis dedos llegaron pronto y sin problemas, porque tampoco llevaba nada debajo de los pantalones, a su coño. Estaba bastante húmedo. Mientras hablábamos empecé a acariciar su clítoris. Me gustaba notar como se iba mojando ...
... cada vez más y como su clítoris adquiría una dureza deliciosa. Que todo iba acompañado por el aumento de su respiración, de ver y notar como su pecho se hinchaba. Cuando la otra mano la metí por debajo de su top y empecé a acariciar sus tetas, ella ya dejo de hablar, se recostó sobre mi pecho y se dejaba hacer encantada de la vida, eso sí, mirando hacia su marido. Que al verla así dejo de hablar. Empecé a comerle el cuello, a lamérselo y ella gemía, cada vez con más intensidad. Hasta el punto que Ricardo le decía a su mujer, “Se menos ruidosa, no te vaya a oír de nuevo la niña. Que no quiero luego malas caras ni morritos” eso hizo que Sonsoles apretara más los labios para evitar que de su boca salieran los gemidos. Se levanto se quitó el top dejando sus tetas libres, diciéndole a su marido que era porque tenía mucho calor y porque le apretaba, se sentó sobre mí regazo, a horcajadas, esta vez de cara a mí. Ricardo con poca fe, decía de acabar la copa e irse. Ella le respondía un sí, nada convincente y yo me puse a comerle las tetas, sintiendo como ella me acariciaba la cabeza y como de vez en cuando la apretaba contra ella. Poco a poco notaba como se pegaba más a mí y como su coño se aplastaba sobre mi rabo que estaba durísimo. Mis manos agarraban fuertemente sus nalgas, me sobraba ese pantaloncito que llevaba y se lo bajaba todo lo que podía, miro a su marido y le dijo, “Me lo voy a quitar que este animal me lo rompe al final” y se quedó desnuda por completo, se acercó ...