-
Si me follas el culo me corro otra vez
Fecha: 29/08/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Los grillos y las cigarras dejaron de cantar al comenzar a ladrar un pastor alemán que estaba encadenado en una caseta. Un hombre de unos cuarenta años que tenía un vaso de vino tinto en la mano y que se sentaba en una silla de la cocina de su casa le dijo a otro hombre de cincuenta años, con canas en las sienes, alto, moreno delgado y trajeado que tenía otro vaso de vino tinto en la mano: -Cuando el perro ladra es porque alguien está ahí fuera, debe ser su ahijada, don Tomás. Don Tomás se levantó de la silla, miró por la ventana de la cocina y vio un taxi enfrente de la puerta de casa. Hizo una llamada con su teléfono móvil desechable. -¿Hay moros en la costa? Una voz le respondió: -No, don Tomás. En el cuartel y en la comisaría no hubo movimientos. Nadie ha seguido a su ahijada. -Buen trabajo, Paco. Pasaban las doce de la noche cuando don Tomás salió de la casa, una casa que estaba apartada de la ciudad y que era de uno de los muchos que trabajaban en las descargas de tabaco rubio, de hachís y de coca. Una muchacha le abrió la puerta trasera de un taxi, era su ahijada. Cerró la puerta detrás de él, entró en el auto y después de sentarse en el asiento del conductor, le preguntó: -¿A dónde quiere que lo lleve, padrino? -A Vigo. -Para allá vamos. ¿Es un viaje de ida y vuelta o solo de ida? -De ida y vuelta y con una espera de entre dos y cuatro horas. Celia, que era una joven de 26 años, morena, de ojos color avellana, cabello negro y corto, ...
... con buenas tetas y buen culo y que trabajaba de taxista hacía dos semanas al haberle comprado una licencia y un taxi su padrino, llamó a su marido y le dijo que iba a llegar al amanecer. Al par de minutos de empezar el viaje recibió una llamada y puso el manos libres. Era una amiga la que la llamó: -¿Estás en casa, Celia? -Voy conduciendo, pero puedes hablar. ¿Ocurrió algo? -Sí, otra vez el pelotudo me está puteando. Salió de joda y me dejó en casa tocándome las lolas y con la concha caliente. -Si te sirve de consuelo el mío también tiene sangre de pato, pero no es el momento de hablar de eso, estoy con mi padrino en el coche. -Solo decime si o no. -Solo te diré que la cosa se ve bonita. -Vos sí sos hermosa. Celia miró para su padrino por el espejo retrovisor y le dijo a la amiga: -Vamos a dejarlo que nos estamos pasando de frenada. Siguió conduciendo cómo si no hubiese tenido la conversación con su amiga. Al rato habló por segunda vez con don Tomás: -¿A qué calle de Vigo, padrino? -Avenida Atlántida. -¿Va a alguna fiesta? Don Tomás empezó a entrarle a su ahijada. -¿Cuándo harás tú la fiesta con tu amiga? -Nunca, soy heterosexual. -Yo creo que la harás. Llevas más de cinco años casada y la rutina seguro que empezó a comerte. -No me contestó a lo de la fiesta -No voy a ninguna fiesta, voy a cerrar un negocio. -Eso ya me lo imaginaba al salir de la ciudad por la puerta de atrás. Sé que no debería preguntar, pero... ...