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Si me follas el culo me corro otra vez
Fecha: 29/08/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... que había en sus bocas. Después vio cómo su ahijada se subía a la parra, ya que le dio la vuelta a la brasileña y le bajó la cremallera del vestido. Cuando el vestido cayó al piso la brasileña quedó desnuda cómo vino al mundo, ya que no llevaba ropa interior. A don Tomás le bajó el champán por mal sitio, lo tosió y después dijo: -¡Qué hijos de puta! Celia estaba tan cachonda que ni lo oyó. Besando el cuello de la brasileña le masajeó sus redondas y duras tetas, luego bajó besando y lamiendo su espina dorsal, después le abrió las duras nalgas con las dos manos y le lamió el ojete. Acto seguido le dio la vuelta, abrió los ojos como platos y exclamó: -¡La hostia puta! ¡¡Qué sorpresas nos da la vida!! Delante de ella tenía una polla gorda, larga y tan tiesa que se marcaban en ella las venas. Le echó la mano a los gordos huevos y luego metió la cabeza de la verga en la boca y la mamó. Don Tomás le dijo a su ahijada: -Se ve que pasas hambre, Celia. Celia ya tuteó a su padrino. -Ni te puedes imaginar cuantas, Tomás, ni te puedes imaginar cuantas. De mamar la polla pasó a mamar las tetas de la brasileña, unas tetas con areolas grandes, tan negras cómo su piel y con unos pezones gordos, luego le volvió a comer la boca, después de la boca tocaba follar. Le dijo: -¡Te voy a dejar seca, morena! La brasileña solo se dejaba manejar por quien le pagaba. -Cuando yo te mande, blanquita. ¿No me decías que te gustaba el sexo salvaje? -¿Y? -¡Y toma sexo ...
... salvaje! La brasileña le echó las manos al cuello del vestido y se lo rompió de arriba a abajo. Celia en ese momento estaba tan caliente que no le preocupó que no tuviera nada con que vestirse para salir del hotel. La brasileña era fuerte, ya que le rompió el sujetador y después las bragas. La cogió en alto, la empotró contra la pared y le clavó el cipote en el coño. Celia con las tetas de la brasileña aplastadas contra las suyas, chupándose las lenguas, lamiéndose la una a la otra y sintiendo cómo aquella verga entraba y salía de su coño acabó corriéndose cómo una cerda y diciendo: -¡Me muero de gusto! No se murió. Al acabar de correrse miró para Tomás y le dijo: -Si me follas el culo me corro otra vez. A Tomás ya se le había ido el cabreo. Aunque eso de querer meterle gato por liebre se lo iban a pagar. Hacía rato que estaba empalmado, así que les dijo: -Ir para cama. La brasileña sin quitarle la polla de dentro del coño se echó boca arriba sobre la cama con Celia encima de ella. Tomás se desnudó y fue a la cama con una copa de champán en la mano, se la echó en el ojete y las nalgas a su ahijada y después lamió nalgas y lamió y folló el ojete con su lengua. Mientras Tomás lamía y metía y sacaba la lengua del culo. Celia y la brasileña se comían las bocas. Al ir a clavársela en el culo, le dijo a la brasileña: -Sácala la tranca, morena. La brasileña, con la colaboración de Celia, sacó la verga hasta dejar solo la punta dentro del coño. La polla de ...