1. Madre e hijo, experiencias eróticas (III)


    Fecha: 30/08/2022, Categorías: Incesto Autor: SoyEdipo, Fuente: CuentoRelatos

    ... a mi –me dijo.
    
    Me tumbé boca arriba, y mi erección era más que evidente. Pude ver de hecho como mamá se fijó y esbozo una leve sonrisa complaciente. Comenzó a echarme crema por mis pectorales y mi abdomen. Mientras, de reojo, yo observaba esas hermosas tetas colgando tan cerca de mí. Cuando terminó de echarme crema, me dio el bote y se tumbó boca abajo.
    
    -Échame crema ahora tu a mi anda cielo –dijo mamá poniéndose cómoda.
    
    Comencé a echarle crema por la espalda y la zona lumbar.
    
    -Ya está mamá –le dije cerrando el bote.
    
    -Espera cariño, ya que estas échame por delante también –dijo mama dándose la vuelta y dándome una perfecta vista de sus pechos.
    
    Comencé a echarle crema por el vientre, dudando de si subir a sus pechos y echarle crema. Tras pensarlo varias veces me atreví, y comencé a aplicarle crema por las tetas, pasando mis manos por sus pezones inclusive. Mamá tenía los ojos cerrados y parecía estar muy cómoda con la situación. Yo, por si acaso, no acariciaba de forma sexual sus pechos para evitar que pudiera arrepentirse de pronto.
    
    -Gracias cariño –dijo mamá un poco después sonriendo.
    
    Finalmente nos levantamos para comer, y tras unas horas de digestión, decidimos ir a dar un paseo por el campo.
    
    -Paul cariño, gracias por venir conmigo y traerme –dijo mamá.
    
    -De nada, ya sé que a papá no le gusta venir pero bueno, yo encantado –dije sonriendo.
    
    -Si es que tu padre de verdad… en fin, pero gracias, ya sé que venirte aquí conmigo igual no te ...
    ... apetecía.
    
    -No te preocupes mamá, de verdad que estoy encantado de venir.
    
    Andamos cerca de dos horas y llegamos de nuevo a la casa, que ya había cogido algo de temperatura al poner la calefacción, pero aún se notaba fría.
    
    -¿Nos damos una ducha calentita mamá? –dije yo.
    
    -Si claro, además vamos a darnos prisa que nos vamos a quedar helados sino –dijo mamá con cierta alegría por la idea.
    
    Fuimos al baño, era un baño algo antiguo y la bañera no era muy grande, pero cambiamos ambos más juntos.
    
    Mamá y yo nos desnudamos, y nos metimos a la ducha, el agua caía calentita, pues con lo pequeña que era la bañera estábamos los dos casi debajo del chorro, ella con sus pechos pegados a mí y yo con mi pene erecto apuntándola a ella.
    
    -Date la vuelta que te enjabono la espalda Paul –dijo mama cogiendo el bote de jabón.
    
    Comenzó a aplicármelo por la espalda, y al poco al igual que la última vez, comenzó a rodearme con sus brazos y a pegar sus pechos a mi espalda. Sus manos recorrían haciendo espuma en mis pectorales y mi abdomen. Al poco de estar frotando mi abdomen, una de sus manos comenzó a enjabonarme el pene, de forma suave, lenta e ininterrumpida. Mi cuerpo de pronto ardía de excitación, la mano de mama recorría mi pene entero en una caricia tan erótica como maternal, mientras su otra mano acariciaba mi pecho y sus tetas se clavaban más en mi espalda. Tras algún minuto así se detuvo, algo que llegó casi justo a tiempo, pues de haber continuado me habría corrido de ...