-
El amor de los animales
Fecha: 01/09/2022, Categorías: Confesiones Autor: Charles7, Fuente: CuentoRelatos
... que me enfocó de manera especial, sentía como palpita su cuerpo pegado al mío, mientras la agarraba del culo y trataba de introducir mis dedos entre sus nalgas. Me detuve un momento para mirarla a los ojos y acariciar su rostro con ternura, para volver a comerle la boca, acercando poco a poco mis besos a su oído y le dije "amor chúpamela un rato", ella soltó una carcajada y me dijo "yaaa" y de una forma juguetona y coqueta se puso de cuclillas, aflojó mi pantaloneta y libero mi pene erecto, caliente, duro y lleno de sangre, con mi mano me masajee un poco antes de que se lo metiera a la boca. Entonces ella me comió lento y con cuidado, pero con determinación, se movía con cierta destreza, apoyando sus manos en mis muslos. Después de un rato de darme ese increíble placer y dejar mi miembro cubierto de saliva, ella me miró con esa expresión de "ya estoy cansada de esto", entonces la tomé de los hombros para que se pusiera de pie, se volteó y apoyo sus manos en el borde de la ventana y arqueo su espalda de forma que exponía su vagina y sus nalgas para mi, le subí su largo vestido negro sobre la mitad de su espalda, donde tenía un tatuaje del gato sonriente. Le bajé rápido esas bragas color carne y con mi mano busque la entrada de su vagina caliente y húmeda. Pase mi glande por alrededor y entre sus labios, para luego introducirme poco a poco hasta el fondo, ella expulsó fuertemente el aire por su nariz acompañado de un pequeño gemido, la penetre despacio, como haciendo que ...
... su carne se amoldara a mi. A medida que aceleraba el ritmo de mi pelvis, ella gemía más rápido y más fuerte. Ver sus nalgas redondas y firmes chocando contra mi cuerpo me hizo sentir afortunado. Mientras la penetraba el sudor caía por mi frente, el calor de esa ciudad costera se sumaba al de mi cuerpo ardiente de lujuria y placer. Ella respiraba con fuerza, gimiendo duro eventualmente y estirando su espalda y envistiéndome, para obtener una penetración más profunda. Durante algunos momentos del encuentro sentía que estaba apuntó de terminar, entonces apretaba las nalgas y disminuía el ritmo, mientras me inclinaba para abrazarla, estrujarle las tetas y besar su espalda y cuello. Cuando estaba a punto de eyacular le di con todas mis fuerzas y sentí como sus piernas y sus caderas se tensaban para sincronizar nuestros orgasmos. Pensé muy rápidamente en sacar mi pene y eyacular en su espalda y culo, pero un instinto ancestral o paternal, no estoy seguro, me obligaba a terminar siempre adentro. Sentía como mi esperma subía desde mis testículos y salía disparado por mi glande, dentro de su vagina caliente, chorreante y deliciosa. Al final solo gemí con la voz entrecortada, mientras me temblaba todo el cuerpo. Después de todo, cuando estuve relajado y mi testosterona había bajado, nos miramos por un momento. Recuerdo sus ojos llenos de dulzura y cariño. Si nuestra relación se hubiera basado sólo en el sexo habría funcionado, pero así es la vida y hay que seguir adelante.