1. Folla mi culo despacito que quiero correrme


    Fecha: 06/09/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... cuando le dije:
    
    -De eso nada, me cogiste desprevenida.
    
    -¿Entonces no me vas a comer el coño tú a mi?
    
    La verdad es que me intrigaba saber a qué sabía su coño. Le pregunté:
    
    -¿Te duchaste?
    
    -No, aún tengo en coño lleno con los jugos de mi corrida y con los jugos de la corrida de Andrea.
    
    -¿Y eso a que se debe?
    
    -A que hice tiempo para que empezaras a masturbarte.
    
    -Me refiero a que se debe que tengas jugos de Andrea en tu coño.
    
    -A la tijera con que acabamos el polvo. ¿Me lo comes?
    
    -Lo debes tener asqueroso.
    
    -Lo tengo más jugoso que nunca.
    
    Remedios puso su coño empapado delante de mi boca. Le dije:
    
    -Te huele a pescado.
    
    -¿Comes o no comes?
    
    Se lo comí, y me excité al hacerlo, me excité tanto que me masturbé mientras lo hacía, y me corrí de nuevo cuando ella se corrió en mi boca.
    
    -Ves cómo eras algo boyera.
    
    Cómo no podía negar lo obvio, le dije:
    
    -Sí, algo de boyera tengo.
    
    La verdad es que me encantara, pero también me gustaban los hombres, de hecho mi siguiente polvo fue en el pueblo con mi tío. Lo follé para meterle los cuernos a mi tía, ya que no trago a las beatas, a las santurronas..., a esas que te miran de mala manera si ven que llevas puesta una falda corta o un escote demasiado pronunciado, y mi tía Miriam era una de esas. Ella no me miraba mal, pero me llamaba la atención con tanto cariño que me daba asco oír sus babosadas de mujer perfecta. Por eso para joderla iba a meterle los cuernos con mi tío, un calzonazos que ...
    ... hacía todo lo que mi tía decía: Que si a misa, a misa, que si a planchar, a planchar... En fin, que hacía con él lo que le salía del coño.
    
    Mi tía lo había mandado a la casa de mis padres a pintar mi habitación. Mi padre, ella y mi madre fueran al monte con el carrillo a por leña.
    
    Mi tío era un hombre moreno, muy alto, muy fuerte, con cara de bonachón y poco hablador. Estaba en mi habitación inclinado con un mono azul puesto echándole el tinte a la pintura cuando fui por detrás y le eché las manos a los huevos y a la polla. Se enderezó con rapidez, con la rapidez del que estando despistado le clavan una polla en el culo. Giró la cabeza y me preguntó:
    
    -¿Qué haces, Tina?
    
    -¿No es obvio?
    
    Mi tío ya se había empalmado. Me puse delante de él, le bajé la cremallera del mono. Acaricié su pecho peludo con las dos manos y le planté un beso con lengua que lo dejé medio tonto. Después le saqué la polla, la metí en la boca y mi tío ya se corrió. Sentí su leche calentita en mi boca y mi coño se alborotó. Para mí que era la primera vez que se la mamaban, ya que al acabar de correrse, se la sacudí, se la mamé, y en nada se volvió a correr. Después de tragar, le dije:
    
    -Das más leche que una vaca.
    
    Quité la falda y las bragas, le di la espalda, me apoyé con las manos en la pared, me abrí de piernas y le dije:
    
    -Fóllame.
    
    Frotó su polla en mi coño mojado y al momento se le puso dura. Mi tío pasaba de los cuarenta años, pero debía de follar una vez al año, ya que tenía reservas ...
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