1. El inolvidable


    Fecha: 08/09/2022, Categorías: Confesiones Autor: esperanza, Fuente: CuentoRelatos

    Ya eran las 8:00 am y terminé de hacer ejercicio. Estaba un poco exhausta. De pronto sentí que el sudor corría por el medio de mis nalgas y mis calzones estaban un poco húmedos. Saqué mi celular y respondí algunos mensajes en whatsapp. En minutos recibí una respuesta de alguien diciéndome que se quería hacer un masaje, era su primera vez y estaba un poco nervioso. Su esposa se había ido de viaje y quería aprovechar para tener una nueva experiencia. De inmediato le expliqué un poco a cerca de mis servicios. El señor un poco inquieto me preguntó si era posible agendar para el mismo día y le asigné una cita a las 10 am.
    
    Al llegar a casa me quité la ropa deportiva que estaba un poco ajustada a mi cuerpo debido al sudor. Entré a la ducha totalmente desnuda y me paré debajo de la regadera para sentir el agua caliente bajar por mis nalgas. Cogí un estropajo y lo pasé por mis largas piernas y al ver los vidrios empañados por el vapor de la ducha me di cuenta que llevaba mucho tiempo allí y se acercaba la hora de salir hacia el spa. Abrí el clóset, saqué un splash y me apliqué un poco en el ombligo, en las muñecas, en el medio de mis senos y me puse un conjunto de ropa interior carmesí que me trajo un cliente desde la romántica ciudad de Paris.
    
    Luego me coloqué el uniforme negro que tanto me gustaba. Era un poco serio y me encantaba para despistar a quienes me observaban. Cepillé mi cabello negro y me maquillé un poco las pestañas para que mis ojos fueran más expresivos. ...
    ... Llegué al spa y preparé la habitación; música chill out, prendí algunas velas, un poco de incienso y organicé la camilla, que para ser sincera parecía una mazmorra para castigar a cada uno de los asistentes.
    
    Ya era la hora y sentí que tocaron el timbre, abrí la puerta y era un hombre de aproximadamente 38 años; portaba una camisa de manga larga, pantalón y zapatos ilustrados. Al verme a los ojos, noté que estaba un poco inquieto. De inmediato sentí una gran responsabilidad para no defraudarlo y que quisiera volver. Lo invité a pasar a la sala de estar y le ofrecí una bebida. Ya regreso – le dije al señor. Di media vuelta y empecé a caminar lentamente hacia la cocina para destapar una botella de vino. Le di una copa y al estar un poco más tranquilo me pidió que entráramos a la habitación donde haríamos el masaje. ¿Ya sabes qué servicio tomar?, pregunté. Aun no sé, hazme el que tú quieras; respondió.
    
    Cuando me decían eso, solo pensaba en hacerlos sufrir. Restregarle mis tetas en la cara y al fin no darles nada. Que se fueran con dolor en sus testículos, con ganas de más y quisieran volver una y otra vez. Quería que se volvieran adictos a mí, que me desearan y este era uno más.
    
    Le pedí que se desnudara y se negó. Me pidió que por favor lo hiciera yo primero. Así que empecé a desabrochar mi blusa mirándolo a los ojos, mientras él me volteaba la cara y yo con un poco de malicia, me reía internamente. Era muy divertido, esa era una de mis partes favoritas del masaje. ...
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