1. Un Camión de sorpresas


    Fecha: 10/09/2022, Categorías: Confesiones Autor: mariano9a30, Fuente: RelatosEróticos

    Era muy tarde y llovía, los cristales se mantenían empañados y el piso estaba muy resbaloso. La angustia me produjo un dolor de estómago muy grande. Así que lo más sensato fue detenerme en La Encrucijada porque la necesidad era muy grande. Al llegar a la parte plana de la carretera dejó de llover, pero el dolor de estómago se incrementaba. Apenas llegué a la Encrucijada me bajé corriendo con mi rollo de papel debajo del brazo, pero cuando entré al baño no pude soportar aquella hedentina tan intensa.
    
    Salí desesperado hasta coger el monte. Me acomodé detrás de una gandola, en un lugar muy estratégico donde nadie pudiera advertir mi presencia. Me acomodé de tal forma que al bajarme los pantalones y los interiores no me ensuciara en la oscuridad. Una vez que estuve completamente dispuesto, no me salía nada. Comencé a presionar mi estómago, pujé con todas mis fuerzas, y lo único que salió fue un fluido gaseoso que sonó como un cañonazo.
    
    Bueno, que le vamos hacer, – pensé – Fue falsa alarma. Cuando me agaché de nuevo para subirme los calzones sentí una presión terrible en el cuello y una voz muy gruesa que me decía – Si ofreces resistencia eres hombre muerto, inútil es gritar porque con toda esa bulla que hay allá tan lejos, tu grito se ahogaría, y ni se te ocurra escapar, porque mis amigos se encargarían de ti – Con la punta de un cuchillo me hincó por un costado – Esto que tengo aquí te lo voy a clavar sin compasión. – Traté de soltarme pero me di cuenta de mi realidad ...
    ... cuando sentí que penetraba su afilado puñal que ya estaba rompiéndome el chaleco. Tomó un pequeño transmisor y dijo – Árabe 1 a Arabe 2, ¿Me copias? –
    
    – Copiado Árabe 2, cambio –
    
    – Tengo un seis nueve, cántame la zona –
    
    – Copiado, que lo disfrute, cambio y fuera –
    
    Todo eso con una sola mano porque su brazo tan fuerte me trituraba el cuello teniéndome completamente inutilizado. Me tenía sujetado presionando su sudoroso cuerpo contra mi espalda. Me aflojó un poco para dejarme posibilidad de respirar. Su mano inmensa comenzó a palpar mi nalga desnuda, y traté de protestar. La respuesta inmediata fue la pinza de sus dedos que comenzó a apretarme causando un profundo dolor en el cuello y un mareo leve, como un adormecimiento que me debilitaba progresivamente. Sin soltar la presión me gritó en el oído. – Por última vez, ¿Vas a colaborar? – Simultáneamente moví la cabeza y con una exhalación muy débil le di a entender que sí.
    
    Dicho y hecho, sentí mi cuerpo elevarse del piso. Mis pantalones enredados en mis tobillos. Y así mismo con el trasero desnudo a su merced, entramos dentro de su chichorro que estaba amarrado debajo del camión. Todo estaba muy oscuro, apenas titilaban a lo lejos los faros de alguno que otro auto que pasaba. Un olor a chimó mezclado con sudor de camionero, el contrapunteo de los grillos y las ranas y yo como un conejito abrazado ahora de una manera más confortable. Sentía el áspero grosor de su mano sosteniendo mi muslo y en el dorso de la tela de un ...
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