1. ¡Rómpeme el culo!


    Fecha: 19/09/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Esta historia comienza una noche estrellada del mes de agosto en que dormía en la casa de mis tíos y me apretaron las ganas de evacuar. El cagadero meadero estaba en la parte detrás de la casa en una pequeña finca. Al llegar al cagadero meadero salió de él mi tía Rufina vestida con una mini enagua que transparentaba sus bragas y su sujetador y que dejaba ver casi la totalidad de sus peludas piernas. Cogí un empalme que mi gorda polla salió por la abertura del calzoncillo. Mi tía al verla dijo:
    
    -Se te escapó el verderón.
    
    Rojo cómo un tomate maduro tapé la polla con las manos. Al irse mi tía me metí en el cagadero. Se me habían pasado las ganas de hacer lo que iba a hacer y me vinieron otras. La visión me las había provocado, o sea, que me la pelé. Juraría que alguien me estaba mirando cómo me la pelaba por un agujero que tenía la madera, digo que lo juraría porque entraba por él un rayo de luna y de repente dejó de entrar.
    
    A la mañana siguiente mi tía preparó el desayuno para ella, para mi tío, para mi primo, para mi prima Alicia y para mí. Mi tía llevaba puesto un vestido azul que le daba por debajo de las rodillas, pero yo la seguía viendo con la mini enagua y sin poder evitarlo me volví a empalmar.
    
    Mi tío era un hombre muy alto y muy fuerte. Debía darle lo suyo y más, o sea que pensé que follar no la iba a follar, pero pajas a su salud me iba a hacer las que me diera la gana, y las hice, las hice todo el verano y parte del invierno.
    
    El hijo de Rufina y yo, o ...
    ... sea mi primo Isidro y yo, éramos muy amigos y una tarde que estaba lloviendo fuimos a su habitación a jugar al tute. Jugando perdió quince pesetas y al perderlas se picó.
    
    -Te fueron todas, coño. ¡Vaya suerte!
    
    No quería hacer leña del árbol caído, pero lo vacilé.
    
    -Al saber le llaman suerte.
    
    Me retó.
    
    -Doble o nada a un juego donde no pinta nada la suerte.
    
    Yo nunca rehuía una apuesta, pero no iba a apostar sin saber de qué iba la cosa.
    
    -¿De qué se trata?
    
    -Nos hacemos unas pajas y el primero que se corra dos veces gana.
    
    -Andan por ahí tu madre y tu hermana, nos podrían oír, si no te oyeron ya.
    
    Parecía que le daba igual que nos oyeran su madre y su hermana, ya que me dijo:
    
    -¿Hay apuesta o no hay apuesta?
    
    -Hay.
    
    El mamón cuando la sacó ya estaba empalmado. Se me acababa de poner dura cuando se corrió por primera vez y... En fin, que me ganó y me dijo:
    
    -Devuélveme mis quince pesetas.
    
    Se las devolví y le dije:
    
    -Ya no eran mías.
    
    Me preguntó.
    
    -¿En tu paja pensaste en mi madre o en mi hermana?
    
    -¿A qué viene esa pregunta?
    
    -Curiosidad. ¿Pensaste?
    
    Me confié y le dije:
    
    -Pensé en las dos
    
    -Yo te llené el culo las dos veces.
    
    -Maricón.
    
    -Un poquito, solo un poquito.
    
    No era maricón, lo había dicho para joderme por haber follado a su madre y a su hermana con el pensamiento.
    
    Al rato fuimos a merendar.
    
    Merendando mi prima Alicia, que era un bombón moreno de 19 años, recién casada y con el marido en Alemania, me miró ...
«1234...»