1. ¡Rómpeme el culo!


    Fecha: 19/09/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... dolor con otro dolor se quita. ¿O era la mancha de una mora? En cualquier caso se mezcló el dolor con el placer, ya que se corrió chillando cómo una coneja, y yo, yo le llené el culo de leche.
    
    Al acabar de gozar quería más.
    
    -Cómeme otra vez el coño.
    
    Fui un iluso, sí un iluso, ya que al poco de estar lamiendo su coño salió de él un fuerte chorro de orina. No pude evitar el baño en toda mi cara, ya que me cogió la cabeza con las dos manos y no la soltó hasta que no acabó de orinar. Al acabar tuvo el santo coño de preguntarme:
    
    -¿Te gustó? Era una de mis fantasías.
    
    No le contesté porque si lo hago la pongo de cabrona para arriba. Limpié la cara con una sábana y después le pregunté:
    
    -¿Tienes más fantasía?
    
    -Tenía la de que me la metieran en el culo, la de que me comieran el coño, otra era que me follaran las axilas...
    
    La interrumpí.
    
    -¿Qué has hecho todos estos años en la cama con el tío?
    
    -Tu tío es muy tradicional.
    
    -Y muy tonto.
    
    -Eso también.
    
    -¿Qué te apetece ahora, tía?
    
    No se lo tuvo que pensar.
    
    -Me apetece comer algo y un buen trago de vino.
    
    Fuimos a la cocina en pelota picada. Comimos unas lonchas de jamón serrano y nos mandamos una jarra de vino tinto de la casa. Mi tía tenía más fantasías, pero me preguntó:
    
    -¿Qué te gustaría hacer ahora?
    
    -No sé. ¿Qué te gustaría hacer a ti?
    
    Creo que ya fuera a la cocina con una idea predeterminada, pues miró la manteca en un bol sobre una encimera de madera y me dijo:
    
    -Que me ...
    ... afeites y después me untes de manteca de los pies a la cabeza. Quiero que sientas mi piel más suave que el de una niña.
    
    -¿Y con qué te afeito?
    
    Abrió la alacena y sacó una maquinilla de afeitar de esas que se les cambiaba la hoja y un recipiente donde había una pequeña barra de jabón de afeitar y una brocha. Supe en ese momento que sí, que me llevara a la cocina adrede para seguir gozando.
    
    Se echó otro trago de vino. Hice la espuma para afeitarla. Se echó sobre la mesa. Eché con la brocha espuma sobre los pelos de sus piernas y se los afeité, después le tocó a las axilas y por último a los pelos del coño. Les eché espuma abundante y con mucho cuidado le dejé el coño pelado y echando por fuera, ya que un hilillo de jugos bajaba de su coño hasta su ojete. Después cogí el bol con la manteca y le unté los pies. Mi tía estaba muy cachonda y yo tenía un empalme criminal. Me dijo:
    
    -Mete todo el coño en la boca -lo metí todo en la boca-. Clávame la lengua que ya me corro.
    
    No mentía. Le clavé la lengua en el coño, movió la pelvis de arriba a abajo y de abajo a arriba y en segundos echó en mi boca una lechada pastosa que me tragué.
    
    Al acabar de sacudirse y de gemir, miró para mi polla empalmada y me dijo:
    
    -Mete.
    
    Tiré de ella y con las piernas colgando se la metí. Al llegar al fondo sentí que me iba a correr, la saqué y me corrí en la entrada de la vagina. Sintiendo mi leche en su coño, me dijo:
    
    -Limpia mi coño con tu lengua.
    
    A veces me trataba cómo si fuese su ...