1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (21)


    Fecha: 23/09/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    Carmen se despertó antes que su hermana, que todavía dormía a pierna suelta aunque el sol entrase con fuerza por la ventana. “Demasiadas emociones” pensó malvadamente con la imagen muy nítida de la noche anterior.
    
    Cogió el móvil de la mesilla y mirándolo casi más por rutina que por curiosidad, algo le llamó la atención, su marido le había escrito un mensaje.
    
    —Mi vuelo sale esta madrugada, llegaré para la tarde o para la noche, besos.
    
    Pedro estaba volando de vuelta a casa y lo primero que sintió Carmen fue rabia. No quería que su marido volviera con el aroma de algún burdel de Suecia, Noruega, Brasil o el ártico. Ni se acordaba de donde había ido, es más, con su hermana y su sobrino, ya se había olvidado de su esposo… mejor. Acto seguido, una cosa le vino a la mente, más bien una persona “Sergio…”. Contestó a su marido un rápido “okey, besos” y pasó a la conversación con su sobrino, allí estaba la foto de su pezón que le envió el día anterior y un poco más arriba, el duro pene.
    
    No le habló, solo vio si estaba en línea, eran cerca de las nueve de la mañana y sorpresivamente hacia dos minutos que Sergio se había conectado. Como un resorte, aunque en el más absoluto silencio, Carmen se levantó de la cama y salió con su salto de cama puesto al pasillo. Cerró la puerta con cuidado y recorrió con rapidez todo el trayecto hasta el cuarto donde estaba instalado su sobrino.
    
    Dos golpes rápidos y abrió la puerta, a Sergio no le sorprendió ver entrar a su tía, llevaba ...
    ... despierto unos 20 minutos y aún estaba entre las sabanas. Carmen sin decir nada cerró la puerta con cuidado y puso el pestillo.
    
    —¿Mamá? —preguntó el muchacho.
    
    —Dormida como un tronco —saltando a la cama.
    
    —Fui a la noche a tu cuarto —dijo Sergio mientras notaba la mano de su tía en su entrepierna. Las cosas iban rápidas—, pero estaba también Mari.
    
    —Haberme despertado.
    
    —No quería jugármela.
    
    Carmen sin preguntar siquiera, sacó la herramienta sexual de Sergio de su calzoncillo y vio lo dura que estaba, aunque no tanto como en el jacuzzi.
    
    —¿Qué pasó ayer? —preguntó Carmen de manera malévola.
    
    —No lo sé… —sintiendo como su tía, con un toque de salvajismo y ansia comenzaba a devorar su pene— Estoy muy sensible…
    
    —No te la he visto así estos días —dijo dejando su boca libre al tiempo que lamía al terminar de hablar.
    
    —No sé, fue todo el día… —resopló, o mejor dicho bufó de placer— ¡Qué bueno…! Y luego allí, contigo, casi desnuda… ¡Dios! No pares, tía.
    
    —¿Seguro que solo por mí? Te pillé dos veces mirando a… ya sabes…
    
    —Tranquila, que tú eres mi única mujer.
    
    Cesó un momento y se sacó tremendo aparato de la boca, para quitarse con una rapidez pasmosa las pequeñas braguitas que llevaba, ya estaban ligeramente húmedas. Con la ayuda de Sergio, pasó las piernas hasta dejar su sexo en la boca del joven. Comenzó a notar como la lengua juguetona mojaba sus labios vaginales por completo y comenzó a gemir lo más bajo que pudo.
    
    —Sergio, me lo puedes decir… ¡Qué ...
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