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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (21)
Fecha: 23/09/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... bien lo haces, por favor! —comenzando con la mano a masturbar al chico— ¿Te pusiste por las dos? No contestó, seguía dando placer a Carmen con su lengua, pero esta, quería una respuesta, algo en su interior se lo pedía. La idea de que su sobrino se hubiera puesto con su madre, aunque pareciera una locura y quizá una aberración, le resultaba atractiva. Se quedó quieta disfrutando de lo que le daban, pero sin dar nada. —Tía, por favor, sigue… —le pidió Sergio mientras los jugos le llenaban la boca. —Dímelo… —Puede… —contestó como pudo. —Dímelo, ¿te pusiste con las dos? Unos segundos en los que Sergio no paró de jugar con el clítoris de Carmen, esta seguía sin moverse y gozando de lo que le daban. Al final, el sobrino reculó, paró un momento y en el tono más bajo que pudo dijo. —Creo que sí… —Lo sabía… —agarró de nuevo el sexo del joven y comenzó a comerlo como si fuera su desayuno. Ambos disfrutaban del sexo del otro, mojándolos y preparándolos para lo que se venía. —Vamos, tía… no aguanto. Carmen lo entendió y se levantó de la cama, colocando las piernas en posición para introducirse todos los centímetros de su sobrino. La punta tocó la vagina de esta y los dos se estremecieron. Entró con facilidad, la saliva del joven con los jugos de ella, hicieron que fuera un trabajo sencillo. Cuando Carmen la tuvo toda dentro, sin ningún milímetro en el exterior, escuchó como Sergio le pedía. —Tía… móntame… por favor, ¡hazlo! —Estás muy… cachondo. ...
... Me encanta, es la primera vez que te veo tan suelto —le dijo comenzando a moverse encima de él. En pocos segundos ambos ayudaban con la tracción y los movimientos de cadera de Carmen eran más que rápidos. Las manos ágiles del joven subieron por debajo del salto de cama atrapando ambos pechos y pellizcando levemente los pezones para gozo de la mujer. —Ayer… la tenías… muy grande… quiero eso. —No me digas eso… que acabo ya —le replicó su sobrino. —Te mereces todos los halagos y sé… que te gusta que te las diga. Carmen notó como el pene que tenía dentro la llenaba inmensamente. Abrió la boca ahogando un grito que hubiera despertado a su hermana. Sabía lo que quería decir aquello, el orgasmo estaba allí, siempre tan rápido con la ayuda de Sergio. Cabalgó un poco más, pero ya era algo inevitable, sus piernas temblaron y su trasero vibró de forma terrible. Posó las manos en el pecho de Sergio, cerró los ojos, y se dejó llevar mientras el pene entraba y salía. —Me voy, tía, un poco más… —pidió su sobrino, pero Carmen no estaba para nadie. Cayó desplomada y jadeante al notar el gran orgasmo que su sobrino le había proporcionado “otro más…”. Cesó su movimiento mientras notaba el corazón agitado del hombre. —Lo… Lo… siento…, no podía más —dijo la mujer recuperando tanto la respiración como la visión. —Tranquila, es que estaba a punto. —Ven… —comentó al de unos segundos, casi del todo recuperada. Ambos cambiaron de posición y Carmen se puso a cuatro patas ...