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Fui su presa (Parte 2)
Fecha: 24/09/2022, Categorías: Confesiones Autor: Rbb27, Fuente: CuentoRelatos
... fue explosiva en tamaño y decibelios. Seguía en pompa con la cara en la almohada, yo estaba empalmadísimo y no había terminado, me sequé la corrida de la cara con las bragas que le colgaban de una pierna. Lubriqué mi polla frotándosela en el coño, cuando vi como metía la cara en la almohada se la metí hasta el fondo de golpe, dio un fuerte grito y yo seguí empotrándola sin piedad, se notaba que le gustaba. Frené el ritmo, estaba a punto de correrme, pero me controlé y mientras la follaba más despacio le masajeaba el culo y le metía el dedo. Noté como apretaba mi polla con el chocho y volví a bombear con fuerza mientras le follaba el culo con el dedo, noté cómo le temblaban las piernas y perdía las fuerzas mientras volvía a correrse gimiendo a gritos. Perfectamente yo podría haber terminado ahí, pero aguanté. La puse boca arriba, a estas alturas dominaba yo y ella era mi juguete, se dejaba con gusto. Levanté sus piernas, tenía el chocho chorreando, tanto que las gotas escurrían y mojaban su culo, y ahí apunté. Sentir mi polla frotándole el culo la volvió a activar y empezó a gemir. Apreté con ganas y entró entera, gritó de dolor y me agarró del cuello, la mandé callar ...
... chistando, la agarré las tetas, la tumbé, y volví a levantar sus piernas. Sus gestos y gritos de dolor me excitaban mucho y empecé a follarla con fuerza mientras le sujetaba los tobillos, estaba follándola el culo fuerte y profundo. Ella estaba tensa, con las manos en la almohada y la cabeza hacia atrás, ya más que gemir jadeaba. Muy excitado separé sus piernas y empecé a embestir rápido, ella jadeando casi sin aire empezó a frotarse el chocho, seguí follándola el culo con fuerza hasta que volvió a correrse a chorros con un gemido fuerte y los ojos en blanco, se notaba como perdía las fuerzas y la corrida golpeó mi pecho y salpicó mi cara. Ver su cara de placer cuando se corría hizo que me corriera yo también dentro de su culo, fue muy intensa y gemí como un cabrón. Cuando se la saqué se quedó tirada con las piernas abiertas, sudada, llena de sus corridas más otra mía que brotaba de su culo. Me puse entre sus piernas y lamí su cuerpo desde el ombligo hasta la barbilla, era guarro, pero estaba deliciosa, me agarró la cabeza y me besó. Salí de la habitación y ella se quedó ahí tirada, agotada y completamente desnuda, excepto con las bragas que le colgaban de una pierna. Yo, muy satisfecho.