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Con mi amigo Buga (VI): Por fin siento su leche
Fecha: 29/09/2022, Categorías: Gays Autor: PackGay85, Fuente: CuentoRelatos
Este es el sexto relato de una serie de aventuras que sucedieron con mi mejor amigo, él se dice Buga, pero solo él y yo sabemos la verdad. Después de haber sido casi descubiertos por su hermano, no me quería quedar con las ganas de sentir su leche dentro de mí, hasta ahora habíamos cogido con condón y mi boca ya había probado sus jugos (Con mi amigo Buga IV, El excitante viaje en moto) pero mi culito no. Estábamos acostados en su cama, aún suspirábamos por la emoción de ser casi descubiertos y por la corrida que cada uno de nosotros habíamos tenido, en ese momento llega un mensaje de su hermano – carnal, nos vamos a quedar en casa de la tía, llegamos hasta mañana por la tarde, dice mi mamá que en el refrigerador hay comida - J me dijo -ahora si cabroncito, tenemos toda la noche y vas a sentir mi leche- y me dio un beso - Pero antes vamos a reponer energías que muero de hambre y sed - Aunque ya habíamos comido, ya teníamos hambre otra vez, posiblemente producto de la calentura y la emoción del momento. Fuimos a la tienda de la esquina y compramos un six de chelas (cervezas), unas botanas y unos refrescos, él se sentó enfrente de mí, empezamos a comer y yo quitándome el zapato estiré mi pierna y con el pie empecé a masajear su bulto sobre el pantalón, el solo levantó la mirada y seguimos comiendo como si nada pasara, de vez en cuando retiraba mi pie y sin que el supiera cuando, lo volvía a masajear, cada vez lo sentía más duro. terminamos de comer, parándome junto a ...
... él, le di un beso de lengua, empecé a bajar lentamente a su cuello y a mordisquear el lóbulo de su oreja, el giró su silla y me llevó a sentarme sobre sus piernas, nos empezamos a comer las bocas como si la vida nos fuera en ello, los besos eran frenéticos, nos mordíamos los labios, chupábamos nuestras lenguas, mientras nuestras manos recorrían el cuerpo del otro, le quité la playera y la aventé sobre la mesa, el hizo lo mismo con la mía, ahora nuestros torsos desnudos se frotaban, lubricándose un poco por el sudor que empezaba a emanar de nuestros cuerpos. Me levanté de su regazo y empecé a besar su cuello, llegué hasta sus tetillas que chupé y jalé suavemente con los labios, seguí bajando, su olor tan característico que se había vuelto el estímulo favorito de mi verga, golpeó mi nariz y la hizo empezar a crecer dentro del pantalón. J manejaba suavemente mi cabeza e iba empujándola hacia abajo, llegué con la punta de mi lengua hasta su ombligo con aquella línea de vellos, que bajaba hasta su vello púbico, fui lamiendo esa línea hasta que me encontré con el resorte de su pantalón, el cual no tardo en abandonar su cuerpo, y dejar que su verga aun morcillona saliera disparada. Me arrodillé frente a él y empecé a pasar mi lengua por su glande y por todo el tronco de aquel delicioso mástil, volví a subir asegurándome esta vez de ir recorriendo las venas que empezaban a marcarse, llegué hasta aquella cabeza y trazando pequeños ochos en su punta, solté un suspiro que había ...