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Con mi amigo Buga (VI): Por fin siento su leche
Fecha: 29/09/2022, Categorías: Gays Autor: PackGay85, Fuente: CuentoRelatos
... estado conteniendo, provocando que mi cálido aliento, impregnara aquella zona. J hizo la cabeza para atrás, se deslizó en la silla abriendo las piernas, lo que provoco que sus huevos quedaran colgando afuera de la silla y se facilitara la mamada que estaba por iniciar, dirigiéndome una mirada cargada de lujuria, cerró los ojos y se dispuso a disfrutar de mi trabajo, el trabajo que más me ha gustado en la vida, yo volví a bajar con mi lengua rodeando aquel manjar, hasta que llegué al hermoso par de huevos que restregué en mi cara embriagándome de su olor a macho, sudor y corridas, mientras que con mi lengua estimulaba su escroto, intentando que cada testículo quedara de un lado de mi lengua. Aprovechando que J tenía los ojos cerrados, levanté mi mano hacia la mesa y agarré un pequeño cubo de hielo del vaso en que él había estado tomando y sosteniéndolo entre mis dientes, empecé a pasarlo por la piel que cubría sus huevos, los cuales dieron un pequeño salto que estuvo acompañado de un suspiro entrecortado, empecé a subir aquel hielo por su verga que ya estaba repleta de venas hinchadas, algunas gotas del hielo se pegaban a su piel y escurrían hasta sus huevos, metí el hielo a mi boca y asegurándome de no tragármelo, llevé mis labios hasta su glande, que ya estaba completamente descubierto y empecé a meterlo poco a poco en mi boca, jugaba con mi lengua y apretaba suavemente su pene entre mis labios, llegaba hasta su base y volvía a subir y a bajar cambiando de ritmos y de ...
... presiones, mientras con una de mis manos me apoyaba en su muslo y lo sobaba, la otra mano se ocupaba de masajear sus testículos. J volvió a abrir los ojos llevó sus manos a mis axilas y separándome un momento de su verga se puso de pie, llevó su mano a mi nuca empujando mi boca a su verga, ahora era el quien me cogía por la boca, sentía como sus huevos chocaban con mi barbilla y su glande topaba con la parte trasera de mi garganta lo cual me provocaba arcadas, pero el morbo de ser cogido de esa manera fue más grande, J cambiaba frecuentemente el ritmo de la follada que me estaba dando entre un suave vaivén que me dejaba respirar y una fuerte cogida que me hacía querer respirar. En una de las salidas, me levantó del piso y nos volvimos a fundir en un ardiente beso, J me tomó por la cadera y me hizo darle la espalda, casi podía adivinar lo que seguía, pues J me había prometido preñarme y el siempre cumplía sus promesas. Así que casi por instinto, recargué mis manos sobre la mesa, J me besó la espalda alta y fue bajando poco a poco lamiendo y chupando cada centímetro de mi espalda, cuando llegó al resorte de mi pantalón lo bajó de un tirón junto con mis calzones, levanté mis piernas para deshacerme de la prenda, y sentí como J se hincaba en el piso y llevaba sus manos a mis caderas, acercó su boca a mis nalgas y las empezó a besar, lamer y a morder, me sentía en la gloria. J empezó a deslizar su lengua desde mi espalda baja hasta mis huevos pasando por mi culo y luego ...