1. Elige bien antes de entrar a robar en una casa.


    Fecha: 05/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... todo parecía tranquilo. Estacioné el coche entre unos matorrales que quedaban próximos a la casa, dejándolo oculto entre ellos.
    
    Las luces de la casa permanecían apagadas, así que estando seguro de que no había moros en la costa, corrí hacia una de las ventanas y usando el cortador de punta de diamante, hice un círculo sobre el vidrio e introduciendo mi mano por él, conseguí girar el picaporte y entrar. La parte más fácil ya estaba hecha, ahora tocaba encontrar la habitación en la que se encontraba el cuadro. Tirando de tópicos de película, supuse que la obra de arte se encontraría en una de las habitaciones de la segunda planta con toda la seguridad habida y por haber.
    
    Una vez que desconecté la alarma, dejé un par de ventanas abiertas por si acaso surgiera cualquier imprevisto. Comencé a subir los escalones de uno a uno hasta encontrarme en la segunda planta de la casa, el pasillo de aquella casa era enorme, por no decir la gran cantidad de puertas que había en cada uno de los lados que lo formaban. Un haz de luz que ocupaba un rincón en la inmensidad de aquella oscuridad que reinaba en la noche llamó mi atención, fui avanzando poco a poco hasta apoyarme en el marco de la puerta de la misma y asomar tímida mente la cabeza. En aquella habitación se podía ver a una indefensa y dormida anciana en su silla de ruedas, frente a un televisor que desde hace rato parecía haber dejado de dar algo interesante para aquella mujer.
    
    Sin ánimo de molestarla, seguí buscando entre ...
    ... el resto de habitaciones hasta encontrar la habitación del sobrino que vivía con ella. Aquel cuarto olía a colonia que echaba para atrás, así que sin ser muy inteligente deduje que el chico habría salido a tomar algo pero aun así no debía confiarme y terminar con mi trabajo lo antes posible.
    
    Después de un par de puertas, la fortuna se convirtió en mi amiga y me hizo encontrar la amada obra de arte. Hice usos de mis conocimientos en el mundo del robo y no encontré ningún tipo de alarma de seguridad, fosa en el suelo escondida bajo la alfombra u objetos punzantes que fuesen a salir de las paredes y clavarse en mi cuerpo una vez que descolgase aquella obra de la pared. La noche estaba demasiado tranquila para mi gusto, otros ladrones estarían encantados de dicha paz pero yo era un ladrón diferente, prefería escuchar toda clase de ruidos mientras hacía mi trabajo, eso me indicaba que todo marchaba como debía. La tranquilidad era lo que me avisaba de que algo estaba mal, y como si de un adivino me tratase, encaré el cuadro con la intención de descolgarlo y hacerlo mío, fue entonces cuando en ese momento noté como algo impactaba sobre mi cabeza haciendo caer inconsciente sobre el suelo de aquella habitación.
    
    El tiempo fue pasando sin ser yo consciente de él. Mis manos y piernas parecían atadas a una silla. No conseguía ver nada a mi alrededor debido a una venda que cubría mis ojos, sin embargo, mi boca era la única parte de mi cuerpo que permanecía libre.
    
    -¿!Hola!? ¿Hay ...
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