1. Casada inquieta


    Fecha: 10/10/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    En primer lugar me voy a presentar, mi nombre es Sara y actualmente tengo 31 años y estoy casada desde los 26. Soy una chica con el pelo castaño oscuro, rizado y media melena, mido 1,62 y peso 65kg, una buena talla de pecho natural, 95c y según mi marido un buen culo de puta. No soy ninguna modelo, pero mi cuerpo y mis atributos no pasan desapercibidos aunque tenga cara de no haber roto un plato en mi vida.
    
    Me casé joven y muy enamorada y sigo estándolo, espero que por mucho tiempo, y la verdad es que la relación con mi marido, para mi, es extraordinaria, en todos los sentidos y se puede decir que tengo un auténtico semental en mi cama.
    
    Nuestra vida sexual como pareja es muy activa y muy satisfactoria, al menos ahora...
    
    Al principio yo era una chica tímida, con poca experiencia en el sexo y mi marido, que me saca 3 años, había tenido muchas más experiencias que yo. Casi sin darme cuenta, un dia estaba de rodillas, pidiendo airadamente que me la metiera en la boca. Poco a poco, fue haciendo de mi lo que quiso hasta convertirme en una auténtica zorra.
    
    Cada vez que practicábamos sexo, yo sentía la necesidad de ser más y más descarada y de dar lo máximo de mi como puta de su propiedad y yo observaba como a él le gustaba cada día más que me superase en mi descaro.
    
    Recuerdo una noche que me dijo que me invitaba a cenar en un restaurante italiano de nuestra ciudad en una zona céntrica y de pronto se me ocurrió que esa noche quería que fuese inolvidable para el. Me ...
    ... vestí con un vestido corto negro con un escote muy pronunciado que dejaba a la vista ambos laterales de cada uno de mis pechos, con el que no podía llevar sujetador y por supuesto tampoco me puse pezoneras. Antes de salir de casa ya se quedó sin palabras y me dijo... ¿piensas ir así a cenar?, a lo que yo respondí, si, ¿no te gusta?.... y me respondío de nuevo... creo que va a ser una gran noche.
    
    Al llegar al restaurante, nos sentaron en una mesa y tras un rato dilucidando que íbamos a pedir, vino el camarero a tomar nota de la comanda, pedimos lo que habíamos hablado y el camarero se marchó.
    
    Como ya os he comentado antes, el tamaño de mi pecho es considerable aunque no descomunal y aquel escote no dejaba mucho a la imaginación. Al marcharse el camarero, mi marido me dijo, mírate las tetas.... las miré y vi que mis pezones estaban a punto de romper la fina tela que los cubría... te has puesto cachonda ya y no nos han traido ni la bebida, me dijo. Solo sonreí, no supe responder de otra forma ni reconocer que estaba mojando las bragas de una forma que nunca antes lo había hecho y sentía como las miradas de muchos de los ahí presentes se clavaban en mi escote y mis pezones no abandonaron su intención de ser admirados por todo aquel que quiso hacerlo.
    
    Al terminar y pagar, salimos del restaurante y decidimos ir a tomar una copa a un local cercano, yo pisaba fuerte sobre mis tacones, esa noche me sentía una diosa admirada y deseada por todo aquel que se dignaba en observarme ...
«12»