1. Casada inquieta


    Fecha: 10/10/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... aunque solo fuera tímidamente.
    
    Llegamos al local y pedimos nuestro combinado favorito, no estuvimos mucho tiempo, pero fue suficiente para sentir como todas esas miradas lascivas, morbosas y descaradas observaban mis pechos con atención. Antes de salir fui al baño y me quité las finas braguitas que llevaba, las guardé en mano y al reencontrarme con mi marido se las entregué en la mano y le dije... aquí tienes a la puta que tanto has deseado siempre. No me contesto, me cogió de la cadera, y con un gesto firme abandonamos el local y nos dirigimos hacia donde habíamos aparcado.
    
    El coche estaba a unos 10 minutos a pié, durante los primeros 5 minutos no dijimos nada, simplemente caminamos en dirección al coche, su expresión facial había cambiado desde que le había entregado las bragas justo antes de salir del local. Decidí dar un paso más, nunca había sentido ese poder de controlar la situación y de dejarlo sin palabras, así que mientras caminábamos por la acera, solté su mano y sin pensarlo ni un segundo más, aparté la parte del vestido que cubría mis pechos, los dejé completamente al descubierto mientras caminábamos, la calle en ese momento estaba solitaria y lanzándome la más intensa mirada que había observado nunca en mi marido, me dijo... si viene alguien seguro que las vas a esconder, a lo que yo respondí, sé que esto te encanta y a partir de este momento mis tetas son ...
    ... públicas.
    
    Paró de caminar en seco y me dijo, quédate quieta, te voy a hacer una foto para que no se te olvide lo que acabas de decir, sacó su teléfono movil y me hizo una foto.
    
    Seguimos caminando hasta el coche y por el camino nos cruzamos con un hombre paseando a su perro, que miró mis pechos con notable timidez, pasó una pareja joven que ella dijo "vaya tela", y ya llegando al coche nos cruzamos con dos chicos de nuestra edad más o menos y uno de ellos dijo, muy buena hembra y muy bien adiestrada.
    
    Llegamos al coche, lo abrió y me dijo, muy bien, primera prueba superada, ahora viene la segunda, no subas al coche..., entonces el entró, se sentó en el asiento del conductor y me dijo, ven aqúi, me acerqué hasta su puerta, aún con mis pechos fuera del vestido, arrodíllate en el suelo, me dijo, lo hice sin pensarlo ni un solo momento, el abrió sus pantalones, sacó su miembro y me cogió la cabeza desde atrás y me llevó la boca contra su polla, chupa zorra.
    
    Ahí estaba yo, en pleno centro de la ciudad, con los pechos fuera, de rodillas en la acera y haciendo la mamada más morbosa que jamás habia imaginado.
    
    Era tarde y la calle estaba solitaria así que no pasó nadie durante aquella caliente felación, duró poco, unos 10 minutos intensos de envestidas en mi garganta que acabó llena del líquido más placentero. Al terminar me dijo, entra en el coche puta que hoy vas a necesitar más leche, vámonos a casa... 
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