1. Por jugar con fuego (Parte 2)


    Fecha: 16/10/2022, Categorías: Confesiones Autor: acuarela, Fuente: CuentoRelatos

    ... era una especie de U con una pequeña mesa en el centro, al sentarnos, Arturo reclamo su posición de anfitrión y nos pusimos las dos mujeres a su lado quedando a mi izquierda Fernando y Ana entre Arturo y Ernesto.
    
    Estuvimos hablando del tipo de local, nosotros no sabíamos ni que existieran y Arturo nos dijo que el que lo prueba repite, ya que el morbo que se respira no se consigue en ningún otro sitio.
    
    Ernesto, enseguida contesto que no era un tema que nos gustase, que éramos muy tradicionales, nos gustaba el sexo, pero nunca nos habíamos planteado nada con otras personas. Sin mucha convicción le di la razón a mi marido porque a veces había tenido sueños húmedos en los que participaban varios hombres, aunque solo había estado con mi marido.
    
    Cuando estábamos en la segunda copa, a la que invito Arturo, y no nos dejó marcharnos, nos hizo fijarnos en una mesa en la que estaba sentada una pareja de unos 40 años. Nos indicó es la segunda vez que vienen y mira como están de calientes.
    
    Era cierto, el marido había desabrochado todos los botones del vestido camisero que llevaba la mujer y estaba solo con un minúsculo tanga, con la mano de su marido en el coño y con la boca en un pecho.
    
    Se la veía que estaba disfrutando, cuando se acercó un hombre joven por su lado y le hizo una seña al marido para pedirle permiso para sentarse. El marido acerco la boca al oído de la mujer y esta, después de oírle, hizo un gesto de aceptación.
    
    El joven, al principio, se limitó a mirar, ...
    ... pero, poco a poco, fue poniendo su mano en el brazo de la mujer. Como no hubo rechazo siguió hasta llegar con la mano al pecho de la chica, que lo acepto echando la cabeza hacia atrás y disfrutando de las caricias que le hacían sus dos hombres.
    
    Mientras mirábamos el espectáculo, Arturo metió la mano por el escote de su mujer y empezó a masajearle el pecho, dejándolo al descubierto. Ana pareció no inmutarse y siguió viendo a la pareja y comentando la jugada con mi marido, que al mirarla, era incapaz de ver cualquier otra cosa que no fuera el pecho que estaba al aire y manoseado por Arturo.
    
    En ese estado de fascinación, le llego un mensaje al reloj y lo miro: "Fernando me está rozando el muslo".
    
    Se quedó mirándome y acercándose el reloj a la boca dicto un mensaje.
    
    Cuando me llego, puse el reloj en el oído para escucharlo: "Tenemos dos opciones: o nos levantamos y nos vamos o, si te apetece le dejas que siga".
    
    Mi cara cambio y por su expresión y con el gesto le dije: "seguro".
    
    El afirmo y continuo mirando los pechos de Ana, que en ese momento estaban completamente fuera, y Arturo con un gesto le invito a tocarlos.
    
    En ese momento pensé: como se te ocurra tocarlos, les estas abriendo la puerta para que ellos me toquen a mí. Fueron segundos, miradas intercambiadas con mi marido, algún gesto que se me escapo, pero parecía que le estaba dando permiso para que lo hiciera, bueno quizás no era permiso le estaba incitando a que la tocase, o al menos eso interpreto el ...