1. Cosas de garitos


    Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Año 1938 - Orense - Galicia - España.
    
    El garito estaba lleno, lleno de humo, ya que casi todo el mundo se había ido. Fernando, sacó el habano de la boca, y con voz de chulo de playa, dijo:
    
    -Subo a 5.000 pesetas.
    
    Luis y Pedro, se tiraron, Sandro, el dueño del garito (hermano gemelo de Fernando), un tahúr cincuentón, moreno, cogió su fajo de billetes de 1000 pesetas y poniéndolos junto a los 8.000 pesetas que había sobre la mesa, le dijo:
    
    -Que sean 50.000.
    
    -¡No puedo cubrir esa apuesta!
    
    -Habértelo pensado antes de apostar... Podrías poner el caserón... El caserón y tu hija Samanta.
    
    Fernando tenía escalera de color de tréboles que iba del 9 al rey. Solo podía perder con una escalera real.
    
    -Hecho, el caserón y mi hija.
    
    Le dio la vuelta a las cartas e iba a coger el dinero cuando Sandro le dio la vuelta a las suyas. Tenía escalera real de diamantes. La puta de la crupier, que era hija de Sandro y sobrina de Fernando, había hecho bien su trabajo.
    
    Sandro, le dijo a su hermano:
    
    -Yo gano. Las deudas de juego son sagradas. Trae los papeles del caserón y a Samanta
    
    -¿Para que quieres a mi hija?
    
    -Esas ya no son cosas tuyas.
    
    Un mes más tarde...
    
    La hija de Fernando tenía 18 años, era pelirroja, de cabello largo, ojos verdes. Medía 1. 68 y sus medidas corporales eran: 99. 63, 91. En aquel momento estaba desnuda en una cama... Sobre sus gruesos labios, su precioso rostro y sus tetas con rosadas areolas y erectos pezones se veía la leche de la ...
    ... corrida de su tío Sandro, que, enfadado, le dijo:
    
    -¡Estoy hasta los cojones de follar con un saco de patatas! La próxima vez le echas ganas y te mueves o te pongo a trabajar de puta.
    
    Samanta, echa un asco con la leche sobre ella, no se atrevió a rechistar por miedo a que le cayese una trompada, una más de las muchas que le daba cuando le salía de los cojones, si no le diría: "Cómo quieres que me mueva, mamón, si no siento esa polla diminuta dentro de mi coño."
    
    Sandro se vistió y se fue cerrando la puerta detrás de él. Un par de minutos después, Samanta, magreando las tetas llenas de leche, metió dos dedos en el coño y empezó a hacer una paja. Estaba muy mojada. Sus dedos chapoteaban en el coño cada vez que llegaban al fondo. A su mente vino el rostro de su amiga Lina, una chica de su edad, rubia, delgadita, con tetas pequeñas cómo naranjas y culito respingón. Sacó sus dedos mojados del coño e imaginando que era la lengua de su amiga, lengua que ya había catado, acarició su clítoris, un clítoris con el glande erecto fuera del capuchón. No tardó en correrse como una bendita. Soltó unos chorros de flujo vaginal blanquecinos, que serían la delicia de un catador de jugos como yo... O cómo tú que estás leyendo esto.
    
    Esa noche, Fernando, el padre de Sandra, volvió al garito y... No me voy a extender. Fernando le metió una puñalada a su hermano, él acabó en la cárcel y Sandro en el hospital, en estado de coma. Samanta se iba a hacer cargo del garito.
    
    Rita, la crupier, era ...
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