1. Cosas de garitos


    Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... Samanta:
    
    -¡Ayyyyyyyy!
    
    Rita, sonriendo con maldad, le dijo:
    
    -¡Jódete, cabrona! De aquí sales enrollada en una alfombra.
    
    Tito se agachó y le lamió el culo. El ojete comenzó a abrirse y a cerrarse...Al pasar el glande mojado por el ojete, Samanta, suplicó:
    
    -¡No, por favor, no!
    
    No hubo piedad. La cabeza del cipote entro dentro del culo.
    
    -¡¡Bastaaaaaaaaardo!!
    
    Rita y las camareras y putas esnifaron unas rayas de coca, después se echó sobre la cama, y les dijo:
    
    -Venir, putonas, venir y hacer que disfrute de mi victoria.
    
    A los diez o doce minutos, Rita, a la que comían viva las seis camareras, a punto de correrse, vio cómo la humedad que salía del coño de Samanta le bajaba por el interior de sus muslos... Cómo rodeó con los brazos el cuello de Bruno que le follaba el coño, cómo lo besó, y después escuchó cómo dijo:
    
    -¡Más rápido, follar, más rápido!
    
    La follaron a toda mecha... Bruno le apretó la garganta (tal y cómo le había dicho Rita). Samanta tuvo un orgasmo brutal que hizo que casi perdiera el conocimiento.
    
    Después de correrse Samanta. Bruno, la puso en el piso y se fue hacia Rita. Isabel y Ángeles le sujetaron las muñecas ...
    ... y Sofía y Virtudes los pies. Rita, se puso nerviosa.
    
    -¡¿Que pasa aquí?!
    
    La que sonreía ahora era Samanta.
    
    -Que te salió el tiro por la culata, desgraciada.
    
    Bruno, sin que Rita ofreciera resistencia, la puso en la posición que en que había tenido a Samanta y se la clavó hasta el fondo en el coño.
    
    -¡¡Aaaaaaaaaanimal!!
    
    Diez o quince minutos más tarde, con el coño y el culo rotos. Rita, tuvo su primer orgasmo no lésbico, el primero y el último, ya que Bruno, le apretó la garganta mientras se corría y ya no se la soltó hasta que la palmó.
    
    A esa misma hora, en el hospital, otro bicharraco, fuerte cómo un toro, ponía una almohada sobre la boca de Sandro. La venganza de Samanta se había consumado.
    
    Tres meses más tarde, el garito estaba petado de gente. En una mesa jugaba al poker el juez que metiera en la cárcel a Fernando, el padre de Samanta, que ahora era la crupier. El juez llevaba poker de ases. En la mesa había un bote de 15 mil pesetas. El juez fue de sobrado.
    
    -Subo a 30.000 pesetas.
    
    Dos jugadores se retiraron, Ángela, dijo:
    
    -Que sean 60. 000.
    
    -No tengo ese dinero...
    
    El resto, supongo que lo podéis imaginar.
    
    Quique. 
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