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Uf, esa boda (Parte 2)
Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Dark knight, Fuente: CuentoRelatos
... gustas, en lo que sales. – Le dije. - No seas tonto, entra conmigo. No eres ningún extraño. – Me contestó mientras pasaba la tarjeta con la banda magnética por el seguro de la puerta, que se abrió con un apagado chirrido. Entramos a la habitación que se hallaba en penumbras. El resplandor de la luz del baño era la única fuente de luz. Su figura se veía a contraluz delineando sus torneadas piernas y las curvas que se dibujaban por su ajustado vestido. Le devoré con la mirada pero no me importó. Estaba tan excitado que ya me dolían las bolas con ese dulce dolor medio placentero, medio molesto que los caballeros conocemos tan bien. - ¿Te vas a maquillar a oscuras? – Le dije medio en broma. - No vine a la habitación a maquillarme. – Me dijo. La noté un poco apenada. - ¿No? - No, vine porque me tengo que cambiar de ropa interior. Estoy empapada. Fue una locura allá… - Lo siento. - Le interrumpí. – Me dejé llevar por el momento. - No debimos haberlo hecho. No es correcto. Está tu novia, mi esposo, la familia… - Tranquila. Nadie se dio cuenta. Esto quedará entre nosotros, te lo prometo. – Le dije para tranquilizarla un poco. Se notaba alterada y con una cara de culpabilidad. - ¿Me lo prometes? - Dijo tomando mis manos. Ella quedó con su espalda frente a la cama matrimonial y yo frente a ella. Me acerqué un poco para que me pudiera tomar las manos con facilidad. - Estoy muy confundida. Estamos teniendo problemas y no… - No te justifiques, Magda. ...
... Está bien todo. Aquí estoy. – Ella puso de nuevo su rostro en mi pecho sin soltar mis manos. Le besé la frente que quedaba justo a la altura de mi boca y no dijo nada. Sólo siguió en esa posición expectante. Sabía que estábamos a un paso de dejarnos ir. Mi mente me decía que me alejara para no hacer una nueva locura pero mi pene estaba en plena estrategia de guerra y sin pensarlo me apreté mas allá para que notara mi excitación. No podía remediarlo, estaba condenadamente bella esa noche. La sentí dudar y soltó mis manos. Yo aproveché esa súbita libertad y le abracé por su breve cintura. Los pliegues de su vestido se aferraban a mis manos y no me dejaban ir. - Déjame ayudarte con esta braga húmeda. Yo fui el culpable y yo tengo que remediarlo. – Dije sonriente y casi esperando una cachetada o mínimo una frase de rechazo. No recibí ni lo uno ni lo otro y con suavidad hice que se sentara al borde de la cama. Con las manos temblorosas hurgué por debajo de su vestido hincándome en el piso de la habitación y subiéndolas por sus piernas desnudas hasta sentir el borde de la prenda. Empecé a tirar de ella hacia afuera y Magda se recostó en la cama para facilitar mi labor. Cuando se las hube quitado las tomé en mis manos, completamente enrolladas y las olí aun estando de rodillas ante ella como pidiendo perdón o permiso. Estaban completamente empapadas del centro y sentí el penetrante olor de su sexo en mi nariz. Mi pene dio un bote al sentir esa sobrecarga sensorial y todos ...