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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (11)
Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
“¡¿Qué cojones hago?!” se dijo mientras su mano se alzaba. Parecía que por un momento sí que era consciente de lo que pretendía. La mente la tenía completamente en blanco, no pensaba, bueno, no es del todo cierto… solo meditaba una única cosa. Encogió dos de sus dedos y con estos, golpeó la puerta de la forma más suave posible. Solo dos toques intercalados que llegaron a los oídos de su tía y entonces los pasos de Carmen… llegaron a los oídos de su sobrino, que seguía de pie aún con la mano levantada. Sergio vio el picaporte moverse, se iba a derretir, no entendía en qué momento se pensó que era buena idea. Se iba a presentar delante de su tía, con el pijama y con una erección de caballo que señalaba a la puerta como un dedo acusador “¿me da tiempo a huir?”, por supuesto que no. El calor, la vergüenza y miles de sentimientos le invadieron cuando la luz atravesó la abertura de la puerta. Carmen se quedó mirando a su sobrino, justo había salido del baño. Se estaba desmaquillando cuando escuchó los golpes y aún estaba vestida como había salido de fiesta. En un vistazo rápido, sus ojos se movieron por el cuerpo del chico, analizándolo sin parar en una fracción de tiempo. Lo que deseaba, lo que anhelaba… allí estaba. Sabía de sobra por qué estaba allí, a que había venido, pero una duda le asaltaba ¿Qué debería hacer ella? El chico había dado el primer paso. Carmen pasó su visión al bulto, que despierto se movía enorme en la entrepierna del muchacho. Se llevaría la mano ...
... a la boca para ocultar su asombro, pero no tenía el cerebro demasiado lucido. El montículo que se formaba en la entrepierna era terrible, más de lo que recordaba haber visto nunca, por supuesto mucho más que su marido. Sergio la miró fijamente, con el vestido de noche estaba espectacular y trató de decirla algo, pero estaba cohibido, su garganta estaba de adorno, no le funcionaba. Fue entonces que su tía movió los labios y aunque pareciera que de estos no iba a salir ningún sonido… el joven logró escuchar una deliciosa palabra. —Pasa. Entró con temor, un miedo que le hizo humedecer sus manos. Su tía le agarró de una de estas después de cerrar la puerta, no le importa lo sudadas que estaban, la sujetó con fuerza y sin decir nada más, los dos caminaron hasta la cama. El nerviosismo se apoderó de ellos, dos colegiales en su primera noche juntos. Estaban subidos en una nube que les transportaba por un mundo imaginario, no podía ser real lo que estaban viviendo. Carmen sintió su cuerpo arder en los fuegos del averno, el joven más de lo mismo, ni en sus mejores sueños habían estado tan excitados. Por tener más edad y quizá una mente más responsable, la mujer se sintió en la obligación de tomar la palabra, aunque no sabía si sería capaz. Estaba a tan pocos momentos de volverse loca por la tensión que se respiraba en la habitación. —¿A qué has venido? —Carmen lo sabía muy bien. Primero le acarició la mano para acto seguido subir por el antebrazo. El suave tacto del ...