1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (11)


    Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... hombre que tanto deseaba, le hizo notar como bajo su sujetador, los pezones se le estaban endureciendo.
    
    —Venía… ve… venía a… —la lengua le pesaba y su cuerpo estaba entumecido. Carmen se mantuvo en silencio para que pudiera contestar. La voz del joven sonaba más adulta, más suelta— a contestar lo de antes. Puede que… —no quería expresar esa tentación perpetua que sentía al verla. Quizá compartiendo el anterior momento fuera mejor— Me has preguntado por quién me había puesto… creo que por las dos. —cuando lo escuchó en voz alta, se dio cuenta de lo estúpido que era. ¿Por ella y su madre se había empalmado? Qué tontería, sonaba tan irreal fuera de su mente, pero… no mentía.
    
    Carmen resopló, de alguna manera debía ventilarse tras escuchar a su sobrino decirle claramente que le excitaba. Obvió a un lado lo de su hermana, ahora mismo ella era la importante. No sabía cuál fue el detonante, la gota que colmó el vaso, pero no había vuelta atrás. Apretó sus piernas con fuerza queriendo resistir por última vez el pecado.
    
    —Menuda puta locura, esto es muy heavy —apenas susurró la mujer, notando la humedad de su vagina impregnando su braga.
    
    Bajó una mano temblorosa hasta la pierna del joven. Sin mirarle a los ojos, aquellos dedos caminaron por el cuerpo de este hasta llegar a la cintura, donde la goma del pantalón de deporte le impedía el paso. La última frontera, como si fuera una barrera moral… engañar a su marido, hacer algo con su sobrino, el hijo de su hermana… era el ...
    ... último paso y… nada la iba a detener. Estaba loca, sí, loca por desatar su pasión con el hombre que más sentimientos había provocado en ella.
    
    —Te dije la verdad en la piscina… —ella le miró quitando la vista del pene, aunque con el primer dedo atravesando la goma—no puedo tener amigas. Siempre acabo queriendo algo más.
    
    —¿Qué quieres conmigo? —su voz sonaba tan melosa, tan ardiente, una sinfonía dedicada al amor, un susurro que Sergio apenas pudo escuchar.
    
    Sus cuerpos estaban pegados, el calor de uno era transportado al del otro. Sus cabezas pegadas la una contra la otra. Carmen mirando como el joven había sujetado su mano, la cual ya notaba el primer vello en la yema de sus dedos.
    
    No hizo falta que contestara a la pregunta de su tía, el joven pensó acertadamente que mejor actuar a hablar. Con delicadeza y lentitud la mano que tenía sujeta la fue introduciendo en el interior de su ropa, hasta el punto de llegar a la zona más dura de su cuerpo.
    
    Carmen sintió la dureza, el calor, la suavidad de la piel… una auténtica delicia. La agarró rodeándola con cada una de sus dedos, notó el poder, el placer, su humedad… lo notó todo. “¡Está ardiendo!”, chilló su cabeza a la par que se deleitaba de una sensación que había olvidado, una satisfacción extrema.
    
    —Es grande… —soltó la mujer por su boca con la voz más erótica que pudo.
    
    —Dieciocho… —respondió Sergio posando la frente contra la de su tía. Estaba con el rostro enrojecido y su voz sonaba entrecortada por la vergüenza ...
«1234...7»