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Mi sobrina Chelo
Fecha: 25/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
En la puerta de mi habitación vi una sandalia, más adelante la otra, después una blusa marrón, más adelante unos pantalones vaqueros, más adelante el sujetador, al lado de la cama unas bragas y encima de la cama estaba ella, con su larga melena negra cubriendo sus tetas. Mi sobrina Chelo no llegaba al metro cincuenta de estatura, era morena, pecosa y delgada, (andaba en los cuarenta kilos), así, desnuda, parecía una muñeca. Sus caderas eran normales, lo mismo que su cintura, su culo era respingón. Sus tetas eran pequeñas, con pequeñas areolas y pequeños pezones, su coño lo tenía poblado de vello negro, era muy bonita y muy puta. Puse la botella de licor café encima de la mesita. Poniéndose de lado, y mirando cómo me desnudaba, me preguntó: -¿Para qué es el licor café? -Para quitarte las pecas. -¡¿Qué?! ¿Cómo lo vas a hacer? -A besos. -Me vas a tener que dar muchos besos para eso, tengo pecas hasta en el culo. -Te daré los que haga falta, muñeca. -¿Muñeca? Me gusta. Con mi polla a media asta, colgando cómo una liana, le quité el tapón a la botella y le eché un trago, Chelo, se sentó en la cama, y me dijo: -Yo también quiero. Le puse la botella en los labios, echó un trago, se estremeció, los ojos se le pusieron llorosos, limpió la boca con el dorso de la mano, y dijo: -¡Esto es dinamita! Dame otro trago. -Échate y déjate de tragos. Puso cara de rebelde. -¡Tacaño! Eché licor café en la palma de mi mano. Froté las dos palmas, ...
... le cogí el pie izquierdo y comencé a masajear la planta. -Jajaaja ¡Me haces cosquillas! Envolví el pie con mis manos y masajeé con mis dos dedos pulgares de abajo a arriba y de arriba abajo presionando y soltando, masajeé los talones, los tobillos y el metatarso de los dedos. Con los ojos cerrados, me dijo: -Es muy relajante. Jalé todos sus dedos con mucha suavidad, para acabar chupándolos uno a uno, lo mismo hice con el otro pie, y después le dije: -Date la vuelta. -¿Sabes, tío? -¿Lo qué? -¿Si llegas a seguir me corro? -Hubieras avisado. -Prefiero seguir cachonda como una perra. Se dio la vuelta, eché licor café en la palma de la mano y se la eché en las piernas y en la espalda. Le masajeé la parte de atrás de las piernas desde la pantorrilla a la parte superior de los músculos. Después masajeé cada una de ellas... Masajeé su cuello hasta la base presionando y soltando, luego le masajeé los músculos de los hombros y bajé masajeando a ambos lados de la columna hasta llegar al culo. Sus piernas se abrieron un poquito más. Le masajeé el interior de los muslos y después el periné y el ojete. Chelo ya comenzó a gemir. Le levanté el culo y se lo olí profundamente, cómo a ella le gustaba, después le lamí el periné, el ojete y la espalda subiendo y bajando por su columna vertebral... Follando su culo con la punta de mi lengua, y con un dedo dentro de su coño, me dijo: -¡¡Me corro, tío!! Comenzó a sacudirse y su coño soltó jugos que me tragué ...