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Me llamo Gatita y soy más puta que las gallinas
Fecha: 27/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Mi nombre de guerra es Gatita, tengo 23 años, soy morena, ni alta ni baja, con buenas tetas y mejor culo, soy sumisa, bisexual y dicen que soy guapa. Me gustan las fiestas swinger en las que rule el alcohol, el bondage, el bukkake... Me gusta coger más que comer, o sea que soy más puta que las gallinas. Era sábado por la noche y se oía una canción de la que no recuerdo el nombre cuando entró el maduro en el bar. Vestía totalmente de marrón y en la cabeza llevaba una boina francesa a juego, parecía un chulo de putas. Pidió algo de beber y luego miró para mí. Estaba hablando con una amiga y un amigo sobre tetas y aproveché que me estaba mirando para ponerlas sobre la mesa. Parecía que en aquel bar todo el mundo iba a su bola y nadie más que él prestó atención al detalle. Viendo cómo Me miraba para las tetas bajé la camiseta. Hablé con mi amigo y fuimos junto a él. Al estar a su lado, le dijo Carlos: -¿Me ayudas a follar a estas dos? Es mucho trabajo para mi solo. El maduro, mirándonos a Carla y a mi, dijo: -¿No da abasto el muchacho? -Va a ser que no. - Le respondí: -¿Por qué yo y no otro? -Porque nunca follamos con un chulo putas. -Esa impresión doy. -Esa impresión das y tiene su morbo. Las cosas se desmadraron nada más entrar en el apartamento del maduro, Carla, me empotró contra la pared, me subió la camiseta y empezó a comerme las tetas con voracidad, con lujuria, como si fueran un manjar de las diosas. Luego metió mis grandes areolas ...
... marrones en la boca y mamó mientras me tocaba el coño peludo por encima de mis bragas, que se empezaron a humedecer. Al maduro le salió un bulto en el pantalón. Carlos le tocó el culo, el maduro, le dijo: -¿Qué quieres, maricón? -Hacerte una mamada. ¿Me dejas? Al maduro le iba la marcha. -Soy sordo, no he oído nada. Carlos le sacó la polla y comenzó a mamar. Carla me bajó las bragas y me pasó la lengua por el coño mientras me cogía por la cintura. Yo abrí las piernas para que su lengua también lamiese mi perineo y mi ojete. Viendo como Carlos mamaba la polla empalmada del maduro y cómo chupaba y lamía los huevos y sintiendo la lengua de Carla lamer mi ojete, mi periné, mis labios y mí clítoris, me fui poniendo cada vez más y más perra, hasta que no pude más y explote: -¡Me vengo, Carla! ¡¡¡Aaaah!!! Carla bebió de mi coño con lujuria y el maduro, mirando mi cara de placer, oyendo mis gemidos y viendo cómo temblaba, le dio su leche a Carlos. Nada más acabar me puse en pelotas, Carlos hizo otro tanto de lo mismo. Carla estaba a medio desnudar cuando me empujó sobre la cama. Carlos comenzó a comer mis tetas y Carla a comerme la boca, el maduro me comió el coño empapado, cómo quien come un helado, al principio y cómo quien come una tarta, después, o sea, lamiendo de abajo arriba y luego metiendo todo el coño en la boca y saboreando. El maduro, sin molestarse en quitar la ropa, me la metió. Su polla entró en mi coño estrecho tan apretado que casi fue cómo ...