1. Me llamo Gatita y soy más puta que las gallinas


    Fecha: 27/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... cuando me desvirgaron. Carlos dejó de mamar mis tetas, Carla le chupó la polla y después la puso en mi boca. Se la mamé con ganas. Necesitaba aquello, necesitaba tener una polla dentro de mi boca y otra dentro de mi coño... Carla se estaba dando un festín con mis tetas y el maduro follaba que era un primor, me daba duro, paraba, me volvía a dar... Y dándome duro me corrí cómo una loba. El maduro se corrió dentro de mí y Carlos en mi cara. El maduro volvió a meter la cabeza entre mis piernas. Vio cómo se abría y se cerraba mi coño y cómo salían de él los jugos de mi corrida y de la suya. Me lamió el coño mientras Carlos lamía su leche de mi cara y Carla me comió una teta y me magreó la otra.
    
    Al acabar sentía una paz inmensa, pero esa paz iba a durar poco. Carla me puso el coño en la boca. Olía de maravilla, le eché las manos a la cintura y lamí aquel coño empapado de jugos y ansioso de correrse. El maduro, que seguía sin desnudarse, ya que lo único que quitara fuera la boina, ya que la polla se la sacara Carlos, comenzó a hacerlo, Carlos, empalmado de nuevo, se la dio a mamar. Carla le cogió los huevos y le mamó el glande para después darle profundas mamadas y meneársela. El maduro no estaba mal desnudo. Aun con la polla colgando tenía su atractivo. Se veía que se cuidaba.
    
    Yo ya estaba otra vez perra y más que me puse cuando la polla del maduro se fue poniendo dura, y mucho más cuando Carlos se corrió de nuevo en la cara de Carla, y Carla se corrió en mi boca. Mi coño ...
    ... estaba desesperado. Me puse a cuatro patas, y le dije al maduro:
    
    -¡Dame duro, papi!
    
    El maduro, se puso detrás de mí y me volvió a meter aquella maravilla muy profunda en el coño. Me corrí en nada, y en nada es en diez o doce segundos. Luego se echó boca arria, y nos dijo:
    
    -Follarme, zorras.
    
    Carla subió encima de él. Pensé que le iba a romper el coño, pero no, le entró con suma facilidad, Carlos se puso detrás de ella y le besó la espalda. Ya estaba sintiendo celos. No me quedaba más remedio que masturbarme. A decir verdad tocándome y viendo cómo follaban me iba a correr cómo una perra, y cerca estaba cuando Carlos se la quiso meter en el culo a Carla, Carla descabalgó al maduro y le dijo a Carlos:
    
    -¡Entre los dos me reventaríais, chalado!
    
    Era la mía. Olía el dolor. Dejé de tocarme, subí encima del maduro, cogí su polla, la metí hasta lo más hondo de mi coño y le puse el culo en posición a Carlos, que era bisexual cómo yo. Su lengua lamió mi ojete y lo folló bien follado mientras la polla del maduro entraba y salía de mi coño. Cuando metió su polla dentro de mi culo pensé que me lo rompiera en dos pedazos. Carla sabía que me gusta el dolor, cogió dos pinzas de metal que había sobre la mesita de noche y me las puso en los pezones.
    
    Con el dolor que tenía en el culo no sentí el de las pinzas, fue cómo si me acariciaran los pezones. Carlos me folló con violencia, tanto que me hacía llorar con el dolor, pero no tenía aguante... Al correrse se quedó quieto. Sentí ...