1. Con la mujer de mi mejor amigo


    Fecha: 27/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Estaba sentado en un sofá de la sala de la casa de mi mejor amigo. Belinda, su esposa, me sirvió unas copas de whisky acompañada de una sonrisa mientras sonaba en la cadena musical: Moonshadow, uno de los grandes éxitos de Cat Stevens, luego se sirvió otra para ella y dejó la botella de 100 Pipers sobre una mesa camilla que había sobre la alfombra.
    
    Belinda era hija de padre español y madre inglesa, tenía 19 años llevaba tres años casada con mi amigo Miguel que tenía 42 años. Suena rara la diferencia de edad, pero es que mi amigo Miguel había tenido relaciones con ella cuando no debía y para no meterse en problemas se comprometió con sus padres a casarse con ella. Aclarado lo de la edad os diré que Belinda medía un metro setenta y ocho y pesaba unos noventa kilos. Era una mujer rubia y muy bella, sus ojos azules no le cabían en la cara de grandes que eran, sus labios eran carnosos, sensuales, su nariz chiquita y cómo toda mujer alta y robusta tenía unas tremendas tetas y un espectacular trasero. Ese día llevaba puesto un vestido azul que le daba por debajo de las rodillas y calzaba unos zapatos marrones de tacón bajo. Se había cortado su largo cabello y se dejara media melena.
    
    Belinda se sentó en el sofá de dos plazas que estaba enfrente del sofá donde yo estaba sentado y me dijo:
    
    -Miguel no va a venir. Hoy duerme con su querida en Red Hill.
    
    Yo sabía que mi amigo tenía esa querida y que se llamaba Ashley, lo que no sabía es que su mujer tuviera conocimiento de ...
    ... ello. Le mentí.
    
    -No lo sabía.
    
    -Si lo sabías, tú te tiras a su amiga Agnes.
    
    Era verdad, pero se lo negué a palo seco.
    
    -Yo nunca le fui infiel a Marta.
    
    -No me hagas hablar que mi hermana me lo cuenta todo.
    
    -No me creo que te cuente todo...
    
    Belinda no me dejó acabar, me dijo:
    
    -Me levanté el vestido de novia, él me bajó las bragas, me cogió en alto en peso, me arrimó a la pared y me dio el orgasmo más delicioso de mi vida. Volví a la mesa del banquete y me senté al lado de mi estrenado marido con su leche dentro de mi coño y...
    
    Ahora la interrumpí yo a ella.
    
    -Vale, vale, te lo cuenta todo, pero dime: ¿Si tu marido no quería hablar conmigo por qué me dijiste que viniera a tu casa a hablar con él?
    
    -Quería que vinieras y me hicieras un favor.
    
    -Para eso no hacía falta que mintieras, sabes que no tienes más que pedirlo.
    
    Lo soltó de un tirón.
    
    -Quiero que me ayudes a meterle los cuernos a Miguel.
    
    La verdad es que algo de follar me esperaba, aunque no pensé que fuera tan directa.
    
    -No me pidas eso, tu marido es mi mejor amigo.
    
    -No tendrías que tocarme.
    
    -Sin tocar no se pueden meter cuernos.
    
    -Sí se puede.
    
    Me tenía intrigado. ¿Cómo le iba a meter los cuernos a su marido conmigo sin dejar que la tocara? Le pregunté:
    
    -¿Cómo?
    
    -Mirando. Sería unos cuernos especiales.
    
    -Ilumíname.
    
    ¡Vaya si me iluminó! Se levantó, abrió la cremallera del vestido, lo dejó caer al piso y vi sus tetas y su coño. No llevaba nada debajo. Sus tetas eran ...
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