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Con la mujer de mi mejor amigo
Fecha: 27/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... tremendas y tenían areolas rosadas y gordos pezones. Su coño estaba rodeado de pelo rubio. Me preguntó: ¿Te gusta lo qué ves? No sé si notaría que se me cayó la baba al decir: -Mucho. -¿Te gustaría ver cómo me masturbo? -¿A quién no le gustaría verte? Se sentó en el sofá, se abrió de piernas y echó una mano al coño. En mi vida me viera en otra igual. Se me habían insinuado mujeres, pero ninguna se había desnudado sin haberla calentado ni se abriera de piernas delante de mí y se pusiera a hacer una paja, que era lo que iba a hacer Belinda. Me mandé la copa de whisky un trago al ver cómo mojaba dos dedos en la lengua y después cómo acariciaba el clítoris con ellos. Me preguntó: -¿Te excita verme? La respuesta era obvia -¡Joder si me excita! -¿Te la puse dura? -Cómo una piedra. Tocándose, sonrió, y dijo: -Me encanta saber eso. Eché otra copa y me puse a mirar cómo con una mano se magreaba las tetas y cómo con los dedos se frotaba el clítoris de abajo a arriba, de arriba a abajo y alrededor. Poco después ya gemía, y entre gemidos me dijo: -Saca la polla que al verla seguro que ya me corro. Saqué la polla empalmada y mojada. Al verla sus dedos volaron sobre el clítoris y su mano apretó una teta. Aún tardó en correrse, pero cuando lo hizo se corrió con una fuerza brutal. Echó la cabeza hacía atrás y su coño soltó dos chorros de jugos que casi llegan hasta donde yo estaba sentado. Sacudiéndose, dijo: -¡I cum! (¡Me corro!) Al ...
... acabar de correrse, con los ojos cerrados metió dos dedos dentro del coño. Le pregunté: -¡¿Vas a hacer otra paja?! -Sí, la primera siempre me deja muy cachonda. Yo ya estaba meneando la polla, Belinda me preguntó: -¿Me deseas? -Sí. -Pues córrete conmigo. Nos masturbamos mirándonos a los ojos, a la polla y al coño. Gemía ella al ver subir y bajar la piel de mi glande y al ver salir aguadilla del meato y gemía yo al sentir el chapoteo que hacían sus dedos dentro del coño... Al rato y a punto de correrse movió la cabeza asintiendo. Yo asentí también diciéndole que cuando quisiera nos corríamos. Apuré los movimientos de muñeca y de mi meato comenzó a salir leche en cantidad. Belinda al verla se corrió otra vez soltando dos chorros de jugos que salieron a presión por ambos lados de los dedos. Al acabar lamí la leche de mi mano para limpiarla y para ver si le daba asco, si le era indiferente, o si la excitaba. Me preguntó: -¿Por qué lames la leche tu corrida? -Porque no puedo lamer los jugos de la tuya. De lo de no tocarla ya se había olvidado. -Claro que puedes lamer la corrida de mi coño, pero solo te dejaré hacer eso. Guardé la polla y me arrodillé delante de ella. Sus piernas se abrieron de par en par. Separé los labios vaginales con dos dedos y vi su coño anegado de babas. Lamí, saboreé y tragué. Después lamí un labio, lamí el otro, lamí de abajo a arriba y acabé ese recorrido lamiendo el clítoris, clítoris que tenía el glande erecto. Quería ...