1. ‘Eso’, mi dulce tormento con el marido de mi hermana (II)


    Fecha: 27/10/2022, Categorías: Gays Autor: Carl, Fuente: CuentoRelatos

    El martes, Álvaro me violó repetidas veces. Nada más despertar me ordenó a gritos ir hasta su cama. Apenas si podía tenerme en pie, pero era mi marido y le debía respeto. Estaba empalmado y su orden fue servirle de váter pues quería orinar. Meó en mi boca y tuve que beber esa lluvia entre arcadas. "Eso" procedió a copular mi boquete nada mas haber acabado de mear. Me dolía horrores y aguanté como pude hasta que vomitó su esperma dentro. "Esto de venirme en el culo de mi puta me encanta", decía complacido en mi dolor. Le preparé el desayuno y me obligó a comer en el suelo, como una perra, a cuatro patas y tomando la comida solo con la boca. Perdí peso pero engrosé en caderas. Sentía cómo al amarre de "eso" se enanchaban y tornaba en afeminamiento delicioso. Estaba dando cuerpo de chica y no era para menos con las empaladas brutales y las palizas que cada vez aumentaban en dureza.
    
    Mi marido tuvo la genial idea de someterme a media hora de bofetadas. Fue terrible y acabé con sangre en la boca. Álvaro trajo su cinturón y me dio de latigazos por todo el cuerpo cuidándose de no dejar marcas visibles. Los cardenales estaban escondidos bajo la ropa. Me ató de manos y se cebó por todos lados. Sufría y lloraba pero acababa botando como una perra, con placer en ese dolor y humillación sufridas.
    
    "Eso" se encargaba de borrar el dolor al entrar en mis entrañas y embarazarme una vez más.
    
    Me las apañaba como podía para no faltar a clases pero en cuanto las terminaba, corría a ...
    ... representar mi rol de esposa sufrida pero feliz. Álvaro se las sabía todas y sabía que mis padres no regresaban nunca hasta pasadas las nueve de la noche. Si comía algo, lo dejaba tirado todo por la cocina, la mesa, el salón para que yo hiciera las veces de doméstica. Nada mas llegar a casa me poseía. El agobio me suponía un estado febril mezcla de odio y adoración hacia ese ser que nada más acabar de golpearme, me brindaba la pasión que una hembra necesita para sentirse útil.
    
    El miércoles falté nuevamente pues era nuestro último día a solas. Tendría que esperar cuatro largos días de abstinencia para volver a ser su querida muñeca hinchable. Nada más escuchar que mis padres cerraban la puerta yo ya sabía bien lo que hacer.
    
    Álvaro como de costumbre se despertaba con urgencias sexuales y su perrita a un costado de la cama esperaba impaciente la dosis de orina, que al final me encantó y que he hecho parte de mi dieta diaria. Mi marido despertó y al verme dispuesta me tiró del cabello y me agitó fuertemente dándome golpes contra el somier acolchado. Se incorporó y sus puntapiés fueron a parar en mi vientre y en el culo pues tuve la original idea de ceñirme unas braguitas de Carla para serle más notoria y sexy. No le gustó que usara la lencería de su reina y acabó dándome tremenda azotaina hasta que volvieron a aparecer los cardenales en mi espalda, pecho, vientre y piernas. "Eso" agarró grosor y Álvaro, el dueño de la bestia genital me tomó de golpe y en seco haciéndome dar ...
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