1. Madre e hijo en el vestidor


    Fecha: 28/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... nombre de su hijo. Fue en ese momento que notó algo diferente.
    
    Uno de los dedos revoltosos de su hijo, de forma independiente se había acercado demasiado a su ano. Con tanta mala o buena suerte que mientras el orgasmo salía de ella, este se introducía en su culo.
    
    Apenas fue una falange del dedo corazón, pero el placer creció aún más, no se lo podía creer.
    
    —Hijo… hijo de puta —le susurró quitando la mano de su boca, sin parar de correrse.
    
    Acabó apoyada en ambos brazos mientras sus respiraciones se relajaban, el orgasmo había sido épico, hasta tal punto que se hubiera dormido si Mateo la dejaba, pero no iba a suceder. El dedo todavía en su trasero le hacía saber que su hijo no iba a estar satisfecho con aquello, ¿y ella? Tampoco.
    
    —Date la vuelta —le ordenó Mateo a su madre en un tono que apenas era audible.
    
    —Me daré la vuelta si quiero… —su madre se acercó al rostro de su hijo y con el pulgar y el índice le apretó el rostro— ¿entiendes?
    
    El joven ante el poderío que quería mostrar su madre, introdujo su pene en su totalidad haciendo también que otra falange del dedo se metiera en su ano. Carla abrió la boca y gimió muy bajito para que nadie más que Mateo la pudiera escuchar. Posó sus labios en la barbilla de este y subió con calma hasta la boca del joven donde le atrapó el labio inferior y lo mordió llena de lujuria.
    
    Se levantó como le había pedido, sabiendo que aquello solo le traería más sexo. Aprovechó para quitarse el pantalón y las bragas de sus ...
    ... muslos y tirárselas al rostro del joven. Aquella ropa lanzada como precio, le hizo quítale la visión al joven. Cuando se las quitó después de oler el aroma a fluidos que allí había, vio a su madre sentarse de nuevo sobre su pene.
    
    Ahora no se miraban, era la misma posición, pero esta vez lo que Mateo veía era el trasero de Carla subir y bajar mientras engullía su pene. Era como en el gimnasio cuando la veía hacer sentadillas y tenía que marchar al baño para que se le bajara. Ahora no le hacía falta bajarla, cuanto más duro mejor.
    
    —Tanto llamarme guarro y como disfrutas. —soltó Mateo mientras con las manos en las nalgas de Carla la ayudaba a subir y a bajar.
    
    —Es que eres un guarro de mierda, ¿Cuántas veces has pensado en esto?
    
    —Miles… me he masturbado durante varios años pensando en ti —aquellas palabras tan eróticas a la mujer la hacían que el orgasmo se acercase.
    
    —Cerdo de mierda… mira que pensar en tu madre para pajearte… con esta tremenda polla.
    
    Notaba como se introducía hasta donde nadie había llegado, como su capacidad la llenaba más que ninguna otra en la vida. Tantos años pensando que la de su marido estaba bien, y comparando ahora con la que tenía su hijo… “Esta polla es otra cosa”.
    
    —Vete, corre al gimnasio, llama a Paul ahora…
    
    —Cabronazo… —Carla giró la cabeza para ver a su hijo con una sonrisa maligna, “es un cabrón. Como me gusta”— de momento no. Pero como no me folles bien, pienso ligármelo en tu cara.
    
    —¿Esto…? —Mateo masajeó el ano por ...
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