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Sarita
Fecha: 04/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... salía apretada, era cómo si se la estuviese metiendo en el ano. Hice palanca con el culo y le follé con el glande el punto G... Nada, no me duró nada. Esta vez sus uñas se clavaron en mis nalgas en el momento en que una explosión dentro de su coño bañaba mi polla. Su vagina apretó mi polla. Busqué sus labios y me metió un morsdisco en el labio inferior que me hizo sangre. ¡Cómo gritaba Sarita! Parecía que la estaban matando. Tras la tempestad llegó la calma, pero por poco tiempo, ya que no tardó en subir encima de mí y cerrar las piernas para que le entrara más apretada. Aprendiera bien la lección. Me folló de modo que el glande de mi polla frotase su punto G, y al rato, se volvió a correr, esta vez rehuí sus labios, esto hizo que le metiera un mordisco a la almohada y que jadeando acabara por rajarla. Al acabar de correrse quedara sin fuerzas. La tenía a tiro. Saque mi polla del coño y se la metí en el culo. Le metí la cabeza. No se quejó... El caso fue que yo estaba tan maduro, que cuando le había metido la mitad, me corrí y le llené el culo de leche. Echados encima de la cama. Vio mi polla más muerta que viva y, comprensiva, me preguntó: -¿Lo repetiremos otro día? La besé, ella me cogió la polla y sentí que despertaba. Le pregunté: -¿No me ibas a hacer una mamada para tragarte la leche? Más contenta que un cuco, sonrió, y me preguntó: -¡¿Puedes seguir?! Sonriendo, le respondí: -Claro, aún no he visto tu cara cuando te corres. Seguí, pero una hora más, es que aún siendo ella un bomboncito, uno ya tiene su edad.