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Pau, excitante madura.
Fecha: 06/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... Pau ha llegado hasta lo de las fotos, siempre que no se le reconozca. Ha dejar que la vea hacerse cosas. A ponerse algún “aparatito” y yo con el móvil manejarlo. - Ah, por eso su nerviosismo. - Jajajajaja, si y como me ha puesto. Podías ayudarme, que sé que ella no es de piedra y le has gustado o por lo menos no le has disgustado. - Ya me gustaría ayudarte, pero tiene que estar ella convencida. Se supone que eres tú quien más la conoces, sabrás como entrarla y como convencerla. - Qué coño, que no, que es imposible. Si tenemos dos parejas amigas que son swinger y ellas han hablado con ella y nada, sigue cerrada. - Has pensado que lo mismo no le gustaban los hombres de esas parejas, que también puede ser. - Una de las parejas la conoces es Silvia y Alberto. - Entonces lo certifico. Silvia esta de muy buen ver, pero salvo que Alberto haya dado un cambio espectacular estaba de pena. Que nunca se ha cuidado y no se puede ver ni el rabo. - Sigue más “grandioso” - Es muy simpático, pero eso de ser swinger, pocos intercambios habrán hecho. - Si de eso se queja mucho, cuando van a un local de parejas, las otras parejas dicen que sí, pero con Silvia sola o se lo monta ella con algún chico solo y el mirando. Si le he llegado a decir a Pau que les acompañásemos alguna vez y lo más bonito que me dijo fue degenerado. - Te contare también un “secreto” he estado con muchas parejas, pero siempre han estado los dos de acuerdo. - Pues eso es lo que quiero, ...
... que hagas el amor con Pau. - No te equivoques, yo con mujeres casadas o en pareja nunca hago el amor, simplemente me las follo. Para hacer el amor estáis vosotros, los maridos. - Jajajajaja, vale, vale. Pues eso es lo que quiero. Podías echarme una mano. No quise seguir con la conversación y mío le conteste, pero el rabo lo tenía al máximo. Ya había apagado el ordenador, estábamos de pie a punto de salir de la habitación, cuando me pregunto, “Por curiosidad y sin querer ofender, ¿Empalmado cuando te mide ese bicho?” no le quise contestar y moví la cabeza como diciéndole estás loco. Abrí la puerta y me agarro del brazo, me enseñó la aplicación conectada, diciéndome que podía usarlo, que le gustaría, iba a decir que no, pero el empalme que tenía, me hizo aceptar, fui a coger el móvil y me dijo que no, que mejor el mando a distancia, que desde mi bolsillo podría manejarlo. Regresamos junto a su mujer. Que estaba leyendo un libro. Con las piernas sobre la chaiselonguechaise longue, se le veían unas piernas estupendas y eso sí, un cojín colocado estratégicamente para que no se le viera nada. Apenas se inmuto cuando llegamos. Ximo dijo que nosotros prepararíamos la cena y ella asintió con la cabeza. Tenía la cena medio preparada y me dijo que la había preparado el. No sabía yo que supiera cocinar. Mientras hacíamos todo, me dijo que probáramos el mando. Nos acercamos a la puerta para ver su reacción y use el mando. Dejo el libro sobre su regazo, echo la cabeza para atrás ...