1. Y después fue mi suegra


    Fecha: 09/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    ... alta, y con Clara nos vimos por casi un año, todas las semanas. Poco a poco nos dejamos de ver. Yo me recibí, fui a vivir a otra ciudad unos años y luego volví. En el trabajo, ocho años después, conocí a Tina. Una hermosura de 23 años, de 1.70 m, delgada, con un físico tremendo. Empezamos a salir como amigos, hasta que fuimos a la cama. Fui su primer hombre, y ella aprendió a gozar el sexo con todo.
    
    Un domingo me invitó por primera vez a almorzar a su casa. Yo llevaba un postre y flores para la madre. Cuando entre, le di un beso y tomados de la mano fuimos al living de la casa donde estaban sus padres. Cuando vi a la madre tuve que hacer un esfuerzo para no mostrar mi sorpresa. Supongo que a ella le debe haber pasado lo mismo. Nos saludamos con cordialidad, el padre hablaba poco y nada.
    
    “Tina, por favor acompáñame a buscar la comida así no me bajo del auto.” Dijo el padre y salieron los dos.
    
    Con Clara nos miramos y sonreímos.
    
    “Cuando Tina me contó que estaba saliendo con un toro, debí haberme imaginado que eras vos. La vida nos vuelve a encontrar.” Dijo Clara.
    
    “Si, evidentemente quiere que nos mantengamos en contacto.” Dije mientras sacaba mi pija. Ella la miró y de inmediato se ...
    ... puso a chuparla.
    
    “Como la he extrañado. Nadie me volvió a coger como vos.” Dijo y se la metió con todo en la boca, mientras llevaba una mano a su concha.
    
    “Yo también extrañaba cogerte bien cogida. Sobre todo ese culo hermoso que tenés.” Dije y la hice poner de pie, doblar sobre la mesa del comedor, le levanté la falda, corrí su bombacha y apoye mi pija en su orto.
    
    “Sabes que me vas a lastimar.”
    
    Sin decir nada, fui enterrándola de a poco. Ella cerraba sus puños y mordía sus labios para no gritar.
    
    “Sigue siendo un hermoso orto.”
    
    “Si, aunque solo un consolador me da un placer cercano a tu pija.”
    
    Yo embestía con todo y ella gemía con la boca cerrada. Un rato después, acabe en su orto llenándola de leche. Ella se puso de inmediato de rodillas, chupó mi pija y con la mano recogió del piso un poco de leche que había caído y la chupó. Se acomodó la ropa, y fue al baño. Yo me acomodé la ropa y me senté justo en el momento que Tina y su padre regresaron.
    
    “Espero que mi mamá no te haya aburrido. Veo que no te atendió como se debe, no te sirvió nada.” Dijo Tina.
    
    “Estuvimos charlando.” Dije
    
    Meses más tarde, Tina se vino a vivir a mi casa, y una vez por semana me encontraba con Clara. 
«123»